¡¡¡Feliz 2.013!!!

  © Alberto Omar Walls

 

    Comienza un nuevo año en nuestro país con muchas de las papeletas de la sociedad del bienestar quemadas o rotas en pedacitos. Y, en verdad, que todo tendrá mucho que ver con nuestra propia capacidad creativa de reaccionar ante las adversidades. Porque tengo entendido que la felicidad por sí misma no existe, sino que se re-construye, porque nadie nos la puede dar.

 

    De siempre oí decir que la vida es un teatro. Mas yo entiendo que el teatro de los escenarios se parece al teatro de la vida en muy pocas cosas. Porque los personajes de ficción siempre estarán sujetos a las mismas acciones y reacciones del conflicto que marca la historia escrita. Por el contrario, en el teatro de nuestra vida doy por hecho que no hay guión escrito, aunque cada uno represente un papel, un personaje y, a veces, varios. El guión se escribirá sobre la marcha mientras vives, improvisando cada situación, viviendo en tu presente. Pero ocurre a diario que siempre estamos anclados en los fantasmagóricos pasados o en los evanescentes futuros, cuando ninguno de ellos existe.

 

     Recuerdo una vieja anécdota de teatro en la que un actor primerizo debía entrar en el escenario diciendo su frase segundos después en que el protagonista hubiese quemado con una cerilla un documento importante para la trama de la obra. Y, por supuesto, el joven tendría que extrañarse del olor a papeles quemados. Estaba esperando entre cajas y observaba atentamente lo que ocurría en la escena, pero en unos segundos distrajo su mirada recreándose en el andar sinuoso de una joven actriz que pasó por delante de él portando un café con leche humeante. Mientras se distraía de aquella manera, y fabulaba con sus deseos, el protagonista situado en la escena no encontraba en sus bolsillos la caja de fósforos por lo que, simplemente, optó por romper el documento en muchos pedazos y dejarlos caer sobre las tablas del escenario. A esto que la escena queda a solas, el joven actor se ve impelido por el traspunte a entra en escena, mira para el suelo y, como tendría que haberse extrañado de ver allí unos papeles quemados, al no ser así, ni corto ni perezoso suelta de pronto su frase de la siguiente manera:

     - Vaya... fuerte olor… a papeles… ¡¡¡rotos!!!

 

    ¿Creen ustedes que había mejor manera de salir de aquel mal paso? Por supuesto que sí, pero a nadie se le ocurrió antes enseñarle otro camino que el que tomó: mostró una fractura evidente de la lógica del lenguaje, que correspondía a la misma fractura que en su mente se produjo en unos segundos.

 

    Una sociedad del bienestar se está yendo por los sumideros a toda marcha, un estado hasta hace poco consolidado está a punto de fraccionarse como un jarrón de porcelana, y unas gentes que creían en la felicidad están a punto de caer en la depresión colectiva. ¿Qué hacer?, se diría un personaje de Benavente. ¿Qué no hacer?, se plantearía otro de Brecht. ¿Cuál el camino ante la duda?, afirmaría casi enloquecido otro de Shakespeare.

 

    Pienso que ahora mismo sólo es posible lo imposible. Cuando la colectividad falla, el trabajo ha de ser individual. Volver a la persona. La colectividad no es creativa, lo es la persona, el individuo y, cuando se une con otros dará respuestas más grandes y más creativas, pero el verdadero creador es uno a uno detrás o junto a otro…. Y cuando se juntan muchos han de hallar un objetivo común, creativo claro está.

 

    La persona ha de volver a creer por sí misma en que ser feliz es posible, porque se fabricará su entorno desde su esencia vital. Debemos recordar el camino de la introspección para recoger la masa informe de la creatividad y construir nuevos caminos quizá no explorados. No bastará solo con decir que los papeles, los platos y las cosas están rotas… ¡eso no es improvisar bien! La coherencia humana estará en inventar, en re-crear, en buscar nuevos caminos. Pero cada uno ha de ir a buscarlos en su propia persona. Que surjan las soluciones para cada uno desde el interior y se expresen con nuevos y gratificantes efectos…

 

     ¡¡¡Feliz 2.013!!!

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Javi (domingo, 30 diciembre 2012 16:05)

    No puedo estar más de acuerdo contigo. Como sociedad hemos fallado en algunas cosas, que nos han afectado a todos. Pero España está mostrando día a día su faceta solidaria, en multitud de acciones altruistas. Esas acciones individuales son las que están transformando la sociedad día a día. 2013, año de la serpiente, que en la astrología china simboliza el cambio, es una oportunidad de cambio, de renovación, que desde aquí deseo para cada uno de nosotros en particular, ... y para nuestra sociedad como colectivo.
    Feliz año 2013, Alberto.

  • #2

    lola sanchez (lunes, 31 diciembre 2012 14:53)

    Muy de acuerdo, buscando en nuestro interior encontrando respuesta y uniéndonos No como un rebaño de ovejas , individuos que interrelacionan .
    Que a lo largo de 2013 tengamos tiempo y espacio en esa búsqueda personal