La muerte de un amigo

             Me impresionó el mensaje,  y eso que pocas cosas me llegan últimamente a destartalar el ánimo. Seguí, no obstante, dándole tiempo al cerebro para que colocara las cosas en su sitio, y para que las emociones equilibraran sus sistemas.

        Es cierto que somos hijos de la muerte (y la vida, claro está) y que ya tenemos muchas muertes a cuestas, por eso tiendes a respirar profundo y a dejar que se te sedimente el ánimo.  Estaba hablando animadamente en El Águila de La Laguna, hoy mismo, día 4 de enero, con dos amigos en medio de unas firmas de mis libros, cuando me da por mirar el teléfono y leer un mensaje de Montse Cano, mi amiga escritora que comparte su tiempo con su esposo, Antonio, entre La Gomera y Portugal.

                Era rotundo y lacónico el mensaje del guasap: lamento comunicarte que Antonio ha fallecido el día 31 pasado. Un verdadero golpe imprevisto, porque Antonio es de esos hombres fuertes, altos, alegres, espléndidos y que sabes que nunca se van a morir. Aún recuerdo sus batidos mañaneros, con que me regalaba en su casa portuguesa, a base de sandía y otros frutos, que te abrían el apetito para luego gozar de un buen desayuno; todo recién comprado en el bello mercado del pueblo cercano.

            Antonio es un magnífico conversador, hombre generoso y de talante  abierto y optimista, que al tiempo sabe de muchos temas con gran profundidad, siendo él un verdadero libro abierto de muchos asuntos de su Portugal del alma;  y que se nota su brillante presencia cuando está junto a Montse porque exterioriza abiertamente su amor y admiración por esta mujer inteligente, activa, eficaz y gran escritora. No solo es por ser un hombre muy noble, de gran corazón, es cierto, pero para él no puede ser menos el admirarla y quererla; y para ella se le nota el brillo de sus ojos cuando él está a su lado; y tampoco se podría hablar de ella, sin nombrar a Antonio y su exquisita alegría de vivir. Ahora, en el silencio de la noche, siento que su mensaje es de alegría y de luz.

                Montse ha vivido el calvario de estos días, y tendrá que vivir el de su enorme ausencia, porque la muerte cae bruscamente pero se va con lentitud, dejando su sombra alargada sobre las emociones de los amantes. Pero sé ya que su honda ausencia se tornará en poco tiempo en vital poder de presencia sutil y amorosa, porque, como dice la física cuántica si dos partículas han estado juntas, ayuntadas, intercambiándose información (amorosa), aunque luego estén separadas a millones de años luz, la información y conocimientos se seguirán dando instantáneamente en ambos seres (amantes), siempre, por encima del tiempo y el espacio.

 

                Nuestros cuerpos vuelven a la tierra, pero la energía, que no se crea ni destruye, continúa formando parte de la Existencia.                                                                                              

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Nuestro hogar, un punto azul pálido

                                               Mensaje de Carl Sagan

 

                   Una mota de polvo. Ese punto azul pálido: la Tierra. Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro moral, cada político corrupto, cada superestrella, cada líder supremo, cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí: en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.                   La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de un lugar del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestros posicionamientos, nuestra supuesta importancia, el espejismo de que ocupamos una posición privilegiada en el universo … Todo eso lo pone en cuestión ese punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo envuelve. En nuestra oscuridad —en toda esa inmensidad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. Dependemos sólo de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no.

                     Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo añadiría que también forja el carácter. En mi opinión, no hay mejor demostración de la locura que es la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, recalca la responsabilidad que tenemos de tratarnos los unos a los otros con más amabilidad y compasión, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido. (Carl Sagan, 9 de noviembre de 1934 – 20 de diciembre de 1996)

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6 de noviembre, presentación de "Sin comienzo ni final"

                      Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Tenerife

 

lunes, 6 de noviembre 2017

19,30 horas

 

El próximo lunes, 6 de noviembre, tendrá lugar la presentación del nuevo libro de Alberto Omar Walls, titulado Sin comienzo ni final.

 

Intervendrán, junto al autor, José Antonio Luján, Cronista Oficial de Las Palmas de Gran Canaria y autor de numerosos títulos; Jorge Alberto Liria, filósofo y editor de Mercurio y Fabio Carreiro Lago, autor de El jardín de los púnicos, Aislamientos y Siempre el vacío.

 

Es, Sin comienzo ni final, la nueva novela de Alberto Omar Walls, donde su autor pone en relación los actuales conocimientos de la física cuántica con la espiritualidad y ciertos fenómenos paranormales.

 

Editada por Mercurio, con la lectura de la novela Sin comienzo ni final nos encontramos con una producción atractiva y diferente en la trayectoria creadora de su autor, quien siempre ha estado a la busca de nuevos elementos narrativos. Quizá por eso, cada entrega literaria, es todo un reto para el lector. 

           

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La preocupación. ¿Y si no la tiene, para qué insistir?

© Alberto Omar Walls

 

¿Quién no quiere vivir plenamente su vida día a día, sin permitir que se le hagan agujeros en la mente? Porque es lógico que aparezcan los pensamientos, pero también hay que saber dejarlos marchar.

 

Me desperté con un obsesivo pensamiento, con una misma preocupación. ¡Muy desagradable! Es como si ella te hubiese llevado a la cama, te hubiera dejado dormir en medio de tu cuento de hadas y, luego, en cuanto abriste los ojos se te hubiese plantado nuevamente en la sesera para incomodarte.

 

Desde hace tiempo no creo en la pre-ocupación. Es un vicio del pensamiento que me resulta enfermizo. Pero esta mañana, la vieja condición que creyó en la preocupación como método de vida, reclamó su territorio. No es ella, sino tú en lo profundo, pero lo digo para entendernos…

Y ahí has de estar como observador de ti mismo, dispuesto a librar batalla, sin dejarle descanso, porque sabe cómo colarse por cualquier resquicio que dejes abierto. Así que practiqué la respiración continua, el agarrarme el dedo gordo de la mano izquierda con el puño cerrado de la derecha, pues ese dedo agrupa las preocupaciones, y me ejercité en el dejar pasar esa mala idea concreta sin presentarle lucha frontal; pero… seguía ahí.

 

Desayuné y me volví a mi costumbre mañanera de leer. A veces buscas un texto y otras el texto te encuentra a ti. En un momento dado, releí un viejo dicho árabe, que dice lo siguiente: No hay problema que deba preocupar y enfermarnos el ánimo, porque si tiene solución, ¿para qué te preocupas?, ¿y si no la tiene, por qué insistir?

 

Y mira que conozco la frase redactada en muchas formas distintas desde hace tiempo, pero esta mañana tuvo la gracia sublime de actuar en mi bajo consciente con el valor de un nuevo mantra casi milagroso. Volví atrás en la lectura de todo el texto, aunque me detuve solo en esa frase. La releí hasta la saciedad. La repetí como se hace con las letanías, con los mantras (Om namah sivaya, Om mani padme hum, Om ham hum...). Aunque en este caso cambié por en para: ¿y si no la tiene, para qué insistir?, ¿y si no la tiene, para qué insistir?, ¿y si no la tiene, para qué insistir? Así estuve diciendo durante más de media hora seguida, hasta que el vacío me inundó.

 

 

Luego, me aguardé gozándome en el silencio… Y, ahhh, algo plácido me hizo respirar liviano: la preocupación había desaparecido. ¿Cómo?, porque ya no había batalla, lucha ni guerra ninguna, solo la simple constatación de un fluir permanente de la vida que me advertía que nada es eterno, ni siquiera las preocupaciones ni los deseos, que todo es efímero, también tus dolores y los fantasmas…                                                                                                                                                                    

 

Maravilloso Néstor de la Torre

Néstor de la Torre y yo apenas nos llevamos cuatro días de nuestros respectivos nacimientos, aunque el suyo fue el 4 de mayo de 1887. Me parece curioso y significativo, pues también algo parecido me sucedió con Benito Pérez Galdós, otro gran artista universal que vio sus primeros días en Gran Canaria. ¿Serán esas dos casualidades las que me conceden un amor especial por esa isla en concreto? Aunque quizá sea porque con el autor de Tristana me ocurre alguna que otra mayor cercanía en números, pues el vino a esta vida un 10 de mayo de 1843 (solo cien años antes).

 

Sabemos que Néstor influyó en el comienzo de los recorridos de los movimientos simbolista y modernista. Su enorme personalidad artística quedó reflejada en múltiples casos, desde la pintura, los dibujos, diseños de vestuarios, escenografías teatrales o la arquitectura… Pero a mí me siguen emocionando el Poema del mar [de 1917 al 1924, compuesto por ocho cuadros: El Mediodía y La Tarde, Noche, Bajamar, Pleamar, Reposo y Borrasca], y el Poema del Atlántico, que se integra dentro de la colección del Poema de los Elementos.

 

Quien quiera ver algo de su obra en Tenerife, puede admirarla, como una hermosa muestra, en los bellos murales del Casino de Santa Cruz [producidos en 1932], pero recomiendo vivamente, a quien se dé un salto a Las Palmas, que se acerque a deleitarse viendo un más amplio y grandioso testimonio de su genial obra, en el Museo Néstor: http://www.museonestor.com/ Y, como para algo tenemos Internet, pues para quienes no tengan la oportunidad de hacer visitas a ningún lugar, y quieran admirar la gran obra de este ser excepcional, les recomiendo los enlaces de vídeos del hermano You Tube que no les llevará mucho tiempo su visionarlo [¿verdad que Canarias no es solo una zona turística].

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La muerte de un amigo

             Me impresionó el mensaje,  y eso que pocas cosas me llegan últimamente a destartalar el ánimo. Seguí, no obstante, dándole tiempo al cerebro para que colocara las cosas en su sitio, y para que las emociones equilibraran sus sistemas.

        Es cierto que somos hijos de la muerte (y la vida, claro está) y que ya tenemos muchas muertes a cuestas, por eso tiendes a respirar profundo y a dejar que se te sedimente el ánimo.  Estaba hablando animadamente en El Águila de La Laguna, hoy mismo, día 4 de enero, con dos amigos en medio de unas firmas de mis libros, cuando me da por mirar el teléfono y leer un mensaje de Montse Cano, mi amiga escritora que comparte su tiempo con su esposo, Antonio, entre La Gomera y Portugal.

                Era rotundo y lacónico el mensaje del guasap: lamento comunicarte que Antonio ha fallecido el día 31 pasado. Un verdadero golpe imprevisto, porque Antonio es de esos hombres fuertes, altos, alegres, espléndidos y que sabes que nunca se van a morir. Aún recuerdo sus batidos mañaneros, con que me regalaba en su casa portuguesa, a base de sandía y otros frutos, que te abrían el apetito para luego gozar de un buen desayuno; todo recién comprado en el bello mercado del pueblo cercano.

            Antonio es un magnífico conversador, hombre generoso y de talante  abierto y optimista, que al tiempo sabe de muchos temas con gran profundidad, siendo él un verdadero libro abierto de muchos asuntos de su Portugal del alma;  y que se nota su brillante presencia cuando está junto a Montse porque exterioriza abiertamente su amor y admiración por esta mujer inteligente, activa, eficaz y gran escritora. No solo es por ser un hombre muy noble, de gran corazón, es cierto, pero para él no puede ser menos el admirarla y quererla; y para ella se le nota el brillo de sus ojos cuando él está a su lado; y tampoco se podría hablar de ella, sin nombrar a Antonio y su exquisita alegría de vivir. Ahora, en el silencio de la noche, siento que su mensaje es de alegría y de luz.

                Montse ha vivido el calvario de estos días, y tendrá que vivir el de su enorme ausencia, porque la muerte cae bruscamente pero se va con lentitud, dejando su sombra alargada sobre las emociones de los amantes. Pero sé ya que su honda ausencia se tornará en poco tiempo en vital poder de presencia sutil y amorosa, porque, como dice la física cuántica si dos partículas han estado juntas, ayuntadas, intercambiándose información (amorosa), aunque luego estén separadas a millones de años luz, la información y conocimientos se seguirán dando instantáneamente en ambos seres (amantes), siempre, por encima del tiempo y el espacio.

 

                Nuestros cuerpos vuelven a la tierra, pero la energía, que no se crea ni destruye, continúa formando parte de la Existencia.                                                                                              

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Nuestro hogar, un punto azul pálido

                                               Mensaje de Carl Sagan

 

                   Una mota de polvo. Ese punto azul pálido: la Tierra. Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro moral, cada político corrupto, cada superestrella, cada líder supremo, cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí: en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.                   La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de un lugar del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestros posicionamientos, nuestra supuesta importancia, el espejismo de que ocupamos una posición privilegiada en el universo … Todo eso lo pone en cuestión ese punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo envuelve. En nuestra oscuridad —en toda esa inmensidad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. Dependemos sólo de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no.

                     Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo añadiría que también forja el carácter. En mi opinión, no hay mejor demostración de la locura que es la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, recalca la responsabilidad que tenemos de tratarnos los unos a los otros con más amabilidad y compasión, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido. (Carl Sagan, 9 de noviembre de 1934 – 20 de diciembre de 1996)

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6 de noviembre, presentación de "Sin comienzo ni final"

                      Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Tenerife

 

lunes, 6 de noviembre 2017

19,30 horas

 

El próximo lunes, 6 de noviembre, tendrá lugar la presentación del nuevo libro de Alberto Omar Walls, titulado Sin comienzo ni final.

 

Intervendrán, junto al autor, José Antonio Luján, Cronista Oficial de Las Palmas de Gran Canaria y autor de numerosos títulos; Jorge Alberto Liria, filósofo y editor de Mercurio y Fabio Carreiro Lago, autor de El jardín de los púnicos, Aislamientos y Siempre el vacío.

 

Es, Sin comienzo ni final, la nueva novela de Alberto Omar Walls, donde su autor pone en relación los actuales conocimientos de la física cuántica con la espiritualidad y ciertos fenómenos paranormales.

 

Editada por Mercurio, con la lectura de la novela Sin comienzo ni final nos encontramos con una producción atractiva y diferente en la trayectoria creadora de su autor, quien siempre ha estado a la busca de nuevos elementos narrativos. Quizá por eso, cada entrega literaria, es todo un reto para el lector. 

           

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La preocupación. ¿Y si no la tiene, para qué insistir?

© Alberto Omar Walls

 

¿Quién no quiere vivir plenamente su vida día a día, sin permitir que se le hagan agujeros en la mente? Porque es lógico que aparezcan los pensamientos, pero también hay que saber dejarlos marchar.

 

Me desperté con un obsesivo pensamiento, con una misma preocupación. ¡Muy desagradable! Es como si ella te hubiese llevado a la cama, te hubiera dejado dormir en medio de tu cuento de hadas y, luego, en cuanto abriste los ojos se te hubiese plantado nuevamente en la sesera para incomodarte.

 

Desde hace tiempo no creo en la pre-ocupación. Es un vicio del pensamiento que me resulta enfermizo. Pero esta mañana, la vieja condición que creyó en la preocupación como método de vida, reclamó su territorio. No es ella, sino tú en lo profundo, pero lo digo para entendernos…

Y ahí has de estar como observador de ti mismo, dispuesto a librar batalla, sin dejarle descanso, porque sabe cómo colarse por cualquier resquicio que dejes abierto. Así que practiqué la respiración continua, el agarrarme el dedo gordo de la mano izquierda con el puño cerrado de la derecha, pues ese dedo agrupa las preocupaciones, y me ejercité en el dejar pasar esa mala idea concreta sin presentarle lucha frontal; pero… seguía ahí.

 

Desayuné y me volví a mi costumbre mañanera de leer. A veces buscas un texto y otras el texto te encuentra a ti. En un momento dado, releí un viejo dicho árabe, que dice lo siguiente: No hay problema que deba preocupar y enfermarnos el ánimo, porque si tiene solución, ¿para qué te preocupas?, ¿y si no la tiene, por qué insistir?

 

Y mira que conozco la frase redactada en muchas formas distintas desde hace tiempo, pero esta mañana tuvo la gracia sublime de actuar en mi bajo consciente con el valor de un nuevo mantra casi milagroso. Volví atrás en la lectura de todo el texto, aunque me detuve solo en esa frase. La releí hasta la saciedad. La repetí como se hace con las letanías, con los mantras (Om namah sivaya, Om mani padme hum, Om ham hum...). Aunque en este caso cambié por en para: ¿y si no la tiene, para qué insistir?, ¿y si no la tiene, para qué insistir?, ¿y si no la tiene, para qué insistir? Así estuve diciendo durante más de media hora seguida, hasta que el vacío me inundó.

 

 

Luego, me aguardé gozándome en el silencio… Y, ahhh, algo plácido me hizo respirar liviano: la preocupación había desaparecido. ¿Cómo?, porque ya no había batalla, lucha ni guerra ninguna, solo la simple constatación de un fluir permanente de la vida que me advertía que nada es eterno, ni siquiera las preocupaciones ni los deseos, que todo es efímero, también tus dolores y los fantasmas…                                                                                                                                                                    

 

Maravilloso Néstor de la Torre

Néstor de la Torre y yo apenas nos llevamos cuatro días de nuestros respectivos nacimientos, aunque el suyo fue el 4 de mayo de 1887. Me parece curioso y significativo, pues también algo parecido me sucedió con Benito Pérez Galdós, otro gran artista universal que vio sus primeros días en Gran Canaria. ¿Serán esas dos casualidades las que me conceden un amor especial por esa isla en concreto? Aunque quizá sea porque con el autor de Tristana me ocurre alguna que otra mayor cercanía en números, pues el vino a esta vida un 10 de mayo de 1843 (solo cien años antes).

 

Sabemos que Néstor influyó en el comienzo de los recorridos de los movimientos simbolista y modernista. Su enorme personalidad artística quedó reflejada en múltiples casos, desde la pintura, los dibujos, diseños de vestuarios, escenografías teatrales o la arquitectura… Pero a mí me siguen emocionando el Poema del mar [de 1917 al 1924, compuesto por ocho cuadros: El Mediodía y La Tarde, Noche, Bajamar, Pleamar, Reposo y Borrasca], y el Poema del Atlántico, que se integra dentro de la colección del Poema de los Elementos.

 

Quien quiera ver algo de su obra en Tenerife, puede admirarla, como una hermosa muestra, en los bellos murales del Casino de Santa Cruz [producidos en 1932], pero recomiendo vivamente, a quien se dé un salto a Las Palmas, que se acerque a deleitarse viendo un más amplio y grandioso testimonio de su genial obra, en el Museo Néstor: http://www.museonestor.com/ Y, como para algo tenemos Internet, pues para quienes no tengan la oportunidad de hacer visitas a ningún lugar, y quieran admirar la gran obra de este ser excepcional, les recomiendo los enlaces de vídeos del hermano You Tube que no les llevará mucho tiempo su visionarlo [¿verdad que Canarias no es solo una zona turística].

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Inmortalidades

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"Mariposa de papel", un bello libro de Amparo Walls Hernández quien, tal día como hoy, voló al Otro lado.
"Mariposa de papel", un bello libro de Amparo Walls Hernández quien, tal día como hoy, voló al Otro lado.