100 años de Mario Benedetti

             Lo recuerdo recitando con su voz cadenciosa en el Paraninfo lagunero, con la sala a reventar, y la gente colgada de los balcones de los palcos (con nuestros temores de que se vinieran abajo con tanto peso de todas las edades), y también apiñados en el suelo por los pasillos. Vamos, que no cabía ni un alfiler, y con muchísimos más espectadores que querían entrar aporreando las puertas, violentos, exigiendo que se abrieran las puertas. Nunca había visto así el Paraninfo, salvo en la vieja época de nuestro grupo teatral Fragua, cuando representábamos obras irreverentes para el régimen, como Ceremonia por un negro asesinado de Arrabal. Pero eran otros tiempos, y en estos vivíamos la democracia, y el derecho a la cultura, por lo que el asombro buscaba otras razones más humanas que conectaban con el gran pueblo, con el pueblo grande.          

    Él, Mario, dentro, en el escenario, acompañado a la guitarra por Daniel Viglietti, iba desgranando suave y lento sus poemas tan humanos y populares. Yo pude gozar del recital entre bambalinas, junto al gran Kiko, siempre atento a las luces. ¡Fue una jornada única, memorable! Daniel Viglietti, claro está, con su guitarra.

      Junto al recuerdo de hoy, aquí va mi homenaje a sus 100 años leyendo su poema Táctica y estrategia.

 

 

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Lecturas en voz alta

 

 

Lecturas en voz alta

Ponente: Alberto omar walls

 

 

SéniorsActivos: https://canalsenior.es/lecturas-en-voz-alta-vcse0020200731-00

Duración: 1 hora [31 de julio de 2020]

 

 

Descripción de la actividad: Para leer ante un público distintos textos es necesaria la comprensión de la interpretación hablada de la prosa junto a la del verso. El verso también conlleva cambios de entonación, fraseo, análisis de los ritmos, valoración de las pausas, climax, la interpretación de emociones y caracteres, la composición de rasgos esenciales en el dominio oral...

 

Siendo la charla eminentemente práctica, es imprescindible el apoyo en elementos teóricos previos: conocer la relajación mental y corporal, la respiración diafragmática, la vocalización, los grupos fónicos, los distintos ritmos versales, las pausas y silencios, la puntuación, las curvas de entonación, palabras de poder, palabras clave, la relación texto y situación escénica, la adecuación de la personalidad (emociones) a la entonación. Se expondrán ejemplos prácticos de algunos textos: poema, prosa, diálogo dramático...

 

 

Para ver el vídeo, por favor, regístrate : https://canalsenior.es/lecturas-en-voz-alta-vcse0020200731-00

La maldad de la poesía

 

 

         © Alberto Omar Walls

 

            No lo digas a nadie, cuando creas que tienes una respuesta genial. Cállatela, cierra la boquita y espera a ver qué te dice tu intuición más interna. Me pasó hace muy poco, después de que nos permitieron compartir algo en alguna cafetería. Llevaba tiempo aislado y quizá había perdido la capacidad de relacionarme con el mundo y con la gente que en él habita. Como todos, ¡qué voy a decir!

           Yo tomaba un cafecito arábigo y quien me acompañaba, un gin tonic. Me había estado hablando de sus incertidumbres, desajustes y tantas dudas de cosas en los últimos tiempos. Escuché tranquilo y lo dejé hablar, pues creí que para eso habíamos quedado, pero en un momento dado se me quedó mirando y me espetó:

-              ¡Creo que tengo el alma apuntalada…!

-       ¡Jó, tío, qué frase más poética -le dije-, creo que en el fondo tienes un punto de vista creativo! 

      Para qué fue aquello. Por supuesto, debía haberme estado calladito. Que si yo entendía de la vida solo lo que estaba en los libros, que si esos Octavio Paz o Miguel Hernández eran unos pirados que miraron la vida de lado, como los loros… Ah, mira, pues eso también te salió poético, insistí. Pero se levantó de la mesa, empinó hasta el final el gin y me dijo: Vete por ahí…, y se fue sin más. Me quedé, en verdad, apuntalado. Es que aquello fue un auténtico choque energético que no me lo esperaba. Caray, no sabía que hoy día nombrarle a alguien la poesía podía llevarle a ese estado de crispación. Supongo que tenía que comprender el estado de ánimo en que nos encontrábamos todos. Pagué la consumición y me marché. Mientras me iba cavilando, recordé las pequeñas figuras de los tres monos sabios, que se tapan los ojos, los oídos y la boca. Es decir, no ver, no oír y no decir, o lo que es lo mismo, como nos pedía Confucio, no veas lo malvado, no escuches lo malvado, y no hables con maldad.

  

MADRE EN EL RECUERDO: LA SUPERACIÓN DEL TIEMPO

amparo walls hernández empezó a publicar a los 94 años

escribió sobre el santa cruz de los años 20 del siglo xx

 

            Hace diez años, siendo siete de enero, minutos antes de las doce de la noche, a falta de tres meses para cumplir los 97 años  de edad, fallecía en Santa Cruz Amparo Walls Hernández. Quizá la noticia del óbito de nuestra madre podría pasar casi desapercibida, como la de muchos ancianos víctimas de una neumonía, si no se dieran en ella una cuestión sustancial: que era la autora tardía de dos bellísimos libros titulados Mariposas de papel y Párrafos de la memoria

 

            Ella misma escribió que fue a partir de los noventa años, cuando tenía ya mucho tiempo para pensar y recordar, cuando se decidió a escribir. Quizá como les ocurre a todas las personas mayores que van perdiendo las fuerzas físicas necesarias para ocuparse de los quehaceres cotidianos; pero en su caso, como conservaba intactas tanto la lucidez mental como la memoria, por eso decidió editar sus memorias juveniles, donde el ya olvidado Santa Cruz de Tenerife de los años veinte y treinta del siglo pasado cobraba un protagonismo esencial.

 

Afirmaba que escribía para experimentar muchas sensaciones dormidas, y, desde luego, para darle movimiento al cerebro y la voluntad de vivir. Pero sobre todo para regalar a sus hijos, nietos, bisnietos y a los lectores anónimos del futuro tinerfeño los múltiples ramilletes de aromas del pasado que aún revoloteaban en su memoria. Sus relatos del antiguo Santa Cruz contienen un aire fresco de humanidad que nos conmueve por su gran sencillez y naturalidad. También pretendía con sus escritos atraer al presente los sabores y olores de otras épocas que nos permiten recuperar la ternura que aún late y parpadea en nuestro interior, haciendo resurgir el familiar y entrañable tesoro de viejas ideas y profundas ilusiones.

 

Amparo Walls Hernández, quien nació en el santacrucero barrio de El Cabo el uno de abril de mil novecientos catorce, fue bautizada en Nuestra Señora de la Concepción, siendo la benjamina de seis hermanos, por lo que fue querida y mimada por toda la familia. Recuerda su infancia en su primer libro, Mariposas de papel, como un tiempo feliz, junto a una madre canaria muy creativa, como ella aficionada a la música y el canto, y a su padre, andaluz de bigotes hirsutos, severo pero con gran humor, muy tierno y cariñoso para con sus hijos. Amparo Walls Hernández, además de gestar, parir y criar a seis hijos, y ser una ama de casa con todas las consecuencias, siempre ayudó a su esposo, Sulaimán Omar Zarruk, en el comercio de la Rambla Pulido y, como fuera Aries, y su signo tiene mucho que ver con el fuego, esta mujer ejemplar, que hasta el final seguía tocando el piano, logró trasmitir a sus hijos la pasión por el arte.

 

            El escritor Pablo Martín Carbajal afirmó en la prensa que "esta autora narra desde la felicidad, y que su ejercicio de haber escrito o grabado sus recuerdos es un regalo único e inmejorable, una manera de mostrarnos que si estamos aquí es por algo, que nosotros empezamos mucho antes de nosotros mismos, y que si somos lo que somos es porque hay otras personas que son lo que son, o que fueron lo que fueron, y es esa herencia la que nos da sentido, y la que nos enseña a valorar su incuantificable legado."

 

            Muchos han sido sus lectores y todos ellos han quedado cautivados por la extrema sencillez y naturalidad de sus escritos, además de valorar la exquisita sensibilidad que la autora desplegó a la hora de levantar acta de algunos lugares de las calles y barrios de nuestro casi olvidado Santa Cruz. Como ella decía, escribo para no olvidar y para que mis descendientes me recuerden.

 

            En el Día de la Madre tan señalado, y en estas fechas especiales que convivimos al máximo con nosotros mismos las 24 horas del día, lanzo un reto a los hijos de los mayores para que hagan de sus vidas un testimonio permanente a través de la escritura. Porque mucho tienen que decir y testimoniar dejando constancia de sus experiencias, vivencias, felices algunas y no tanto otras, pero que forman un conjunto histórico de nuestra identidad humana del pueblo canario.

            - 

 

 

 

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¡Feliz Día mundial del libro y del derecho de autor!

 

      Sea como sea, y aunque estemos en confinamiento, gracias al Covid19, hay ciertas celebraciones que siempre hay que recordar y aplicar. Esta de hoy es una de ellas: la celebración de la permanencia del libro (y sus autores, claro está). La tradición es que con este día en el mundo entero, la UNESCO pretende fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. ¿Y por qué esta fecha en concreto?

 

El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. También en un 23 de abril nacieron o murieron otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por ese motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural. La idea de esta celebración partió de Cataluña (¡España!), donde este día es tradicional regalar una rosa al comprador de un libro. A ver cómo se regala una rosa virtual a los compradores on line..., pero esa es otra cuestión. Lo importante es que podamos seguir leyendo y comprando libros.

 

 

El éxito de esta iniciativa depende fundamentalmente del apoyo que reciba de los medios interesados (autores, editores, libreros, educadores y bibliotecarios, entidades públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación), movilizados en cada país por conducto de las Comisiones Nacionales para la UNESCO, las asociaciones, los centros y clubes UNESCO, las redes de escuelas y bibliotecas asociadas y cuantos se sientan motivados para participar en esta fiesta mundial.

 

Y podemos celebrarlo leyendo un libro de ahora mismo: un poema, un relato, una novela, una obra de teatro de quien nos apetezca y tengamos en nuestra biblioteca. O si no hay libros a nuestro lado, recordemos uno de aquellos viejos cuentos de la infancia que el abuelo nos contara cuando pequeñitos; y digámoslo en voz alta...

 

Aquí les dejo una foto testimonio de unos autores que me interesan mucho.

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100 años de Mario Benedetti

             Lo recuerdo recitando con su voz cadenciosa en el Paraninfo lagunero, con la sala a reventar, y la gente colgada de los balcones de los palcos (con nuestros temores de que se vinieran abajo con tanto peso de todas las edades), y también apiñados en el suelo por los pasillos. Vamos, que no cabía ni un alfiler, y con muchísimos más espectadores que querían entrar aporreando las puertas, violentos, exigiendo que se abrieran las puertas. Nunca había visto así el Paraninfo, salvo en la vieja época de nuestro grupo teatral Fragua, cuando representábamos obras irreverentes para el régimen, como Ceremonia por un negro asesinado de Arrabal. Pero eran otros tiempos, y en estos vivíamos la democracia, y el derecho a la cultura, por lo que el asombro buscaba otras razones más humanas que conectaban con el gran pueblo, con el pueblo grande.          

    Él, Mario, dentro, en el escenario, acompañado a la guitarra por Daniel Viglietti, iba desgranando suave y lento sus poemas tan humanos y populares. Yo pude gozar del recital entre bambalinas, junto al gran Kiko, siempre atento a las luces. ¡Fue una jornada única, memorable! Daniel Viglietti, claro está, con su guitarra.

      Junto al recuerdo de hoy, aquí va mi homenaje a sus 100 años leyendo su poema Táctica y estrategia.

 

 

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Lecturas en voz alta

 

 

Lecturas en voz alta

Ponente: Alberto omar walls

 

 

SéniorsActivos: https://canalsenior.es/lecturas-en-voz-alta-vcse0020200731-00

Duración: 1 hora [31 de julio de 2020]

 

 

Descripción de la actividad: Para leer ante un público distintos textos es necesaria la comprensión de la interpretación hablada de la prosa junto a la del verso. El verso también conlleva cambios de entonación, fraseo, análisis de los ritmos, valoración de las pausas, climax, la interpretación de emociones y caracteres, la composición de rasgos esenciales en el dominio oral...

 

Siendo la charla eminentemente práctica, es imprescindible el apoyo en elementos teóricos previos: conocer la relajación mental y corporal, la respiración diafragmática, la vocalización, los grupos fónicos, los distintos ritmos versales, las pausas y silencios, la puntuación, las curvas de entonación, palabras de poder, palabras clave, la relación texto y situación escénica, la adecuación de la personalidad (emociones) a la entonación. Se expondrán ejemplos prácticos de algunos textos: poema, prosa, diálogo dramático...

 

 

Para ver el vídeo, por favor, regístrate : https://canalsenior.es/lecturas-en-voz-alta-vcse0020200731-00

La maldad de la poesía

 

 

         © Alberto Omar Walls

 

            No lo digas a nadie, cuando creas que tienes una respuesta genial. Cállatela, cierra la boquita y espera a ver qué te dice tu intuición más interna. Me pasó hace muy poco, después de que nos permitieron compartir algo en alguna cafetería. Llevaba tiempo aislado y quizá había perdido la capacidad de relacionarme con el mundo y con la gente que en él habita. Como todos, ¡qué voy a decir!

           Yo tomaba un cafecito arábigo y quien me acompañaba, un gin tonic. Me había estado hablando de sus incertidumbres, desajustes y tantas dudas de cosas en los últimos tiempos. Escuché tranquilo y lo dejé hablar, pues creí que para eso habíamos quedado, pero en un momento dado se me quedó mirando y me espetó:

-              ¡Creo que tengo el alma apuntalada…!

-       ¡Jó, tío, qué frase más poética -le dije-, creo que en el fondo tienes un punto de vista creativo! 

      Para qué fue aquello. Por supuesto, debía haberme estado calladito. Que si yo entendía de la vida solo lo que estaba en los libros, que si esos Octavio Paz o Miguel Hernández eran unos pirados que miraron la vida de lado, como los loros… Ah, mira, pues eso también te salió poético, insistí. Pero se levantó de la mesa, empinó hasta el final el gin y me dijo: Vete por ahí…, y se fue sin más. Me quedé, en verdad, apuntalado. Es que aquello fue un auténtico choque energético que no me lo esperaba. Caray, no sabía que hoy día nombrarle a alguien la poesía podía llevarle a ese estado de crispación. Supongo que tenía que comprender el estado de ánimo en que nos encontrábamos todos. Pagué la consumición y me marché. Mientras me iba cavilando, recordé las pequeñas figuras de los tres monos sabios, que se tapan los ojos, los oídos y la boca. Es decir, no ver, no oír y no decir, o lo que es lo mismo, como nos pedía Confucio, no veas lo malvado, no escuches lo malvado, y no hables con maldad.

  

MADRE EN EL RECUERDO: LA SUPERACIÓN DEL TIEMPO

amparo walls hernández empezó a publicar a los 94 años

escribió sobre el santa cruz de los años 20 del siglo xx

 

            Hace diez años, siendo siete de enero, minutos antes de las doce de la noche, a falta de tres meses para cumplir los 97 años  de edad, fallecía en Santa Cruz Amparo Walls Hernández. Quizá la noticia del óbito de nuestra madre podría pasar casi desapercibida, como la de muchos ancianos víctimas de una neumonía, si no se dieran en ella una cuestión sustancial: que era la autora tardía de dos bellísimos libros titulados Mariposas de papel y Párrafos de la memoria

 

            Ella misma escribió que fue a partir de los noventa años, cuando tenía ya mucho tiempo para pensar y recordar, cuando se decidió a escribir. Quizá como les ocurre a todas las personas mayores que van perdiendo las fuerzas físicas necesarias para ocuparse de los quehaceres cotidianos; pero en su caso, como conservaba intactas tanto la lucidez mental como la memoria, por eso decidió editar sus memorias juveniles, donde el ya olvidado Santa Cruz de Tenerife de los años veinte y treinta del siglo pasado cobraba un protagonismo esencial.

 

Afirmaba que escribía para experimentar muchas sensaciones dormidas, y, desde luego, para darle movimiento al cerebro y la voluntad de vivir. Pero sobre todo para regalar a sus hijos, nietos, bisnietos y a los lectores anónimos del futuro tinerfeño los múltiples ramilletes de aromas del pasado que aún revoloteaban en su memoria. Sus relatos del antiguo Santa Cruz contienen un aire fresco de humanidad que nos conmueve por su gran sencillez y naturalidad. También pretendía con sus escritos atraer al presente los sabores y olores de otras épocas que nos permiten recuperar la ternura que aún late y parpadea en nuestro interior, haciendo resurgir el familiar y entrañable tesoro de viejas ideas y profundas ilusiones.

 

Amparo Walls Hernández, quien nació en el santacrucero barrio de El Cabo el uno de abril de mil novecientos catorce, fue bautizada en Nuestra Señora de la Concepción, siendo la benjamina de seis hermanos, por lo que fue querida y mimada por toda la familia. Recuerda su infancia en su primer libro, Mariposas de papel, como un tiempo feliz, junto a una madre canaria muy creativa, como ella aficionada a la música y el canto, y a su padre, andaluz de bigotes hirsutos, severo pero con gran humor, muy tierno y cariñoso para con sus hijos. Amparo Walls Hernández, además de gestar, parir y criar a seis hijos, y ser una ama de casa con todas las consecuencias, siempre ayudó a su esposo, Sulaimán Omar Zarruk, en el comercio de la Rambla Pulido y, como fuera Aries, y su signo tiene mucho que ver con el fuego, esta mujer ejemplar, que hasta el final seguía tocando el piano, logró trasmitir a sus hijos la pasión por el arte.

 

            El escritor Pablo Martín Carbajal afirmó en la prensa que "esta autora narra desde la felicidad, y que su ejercicio de haber escrito o grabado sus recuerdos es un regalo único e inmejorable, una manera de mostrarnos que si estamos aquí es por algo, que nosotros empezamos mucho antes de nosotros mismos, y que si somos lo que somos es porque hay otras personas que son lo que son, o que fueron lo que fueron, y es esa herencia la que nos da sentido, y la que nos enseña a valorar su incuantificable legado."

 

            Muchos han sido sus lectores y todos ellos han quedado cautivados por la extrema sencillez y naturalidad de sus escritos, además de valorar la exquisita sensibilidad que la autora desplegó a la hora de levantar acta de algunos lugares de las calles y barrios de nuestro casi olvidado Santa Cruz. Como ella decía, escribo para no olvidar y para que mis descendientes me recuerden.

 

            En el Día de la Madre tan señalado, y en estas fechas especiales que convivimos al máximo con nosotros mismos las 24 horas del día, lanzo un reto a los hijos de los mayores para que hagan de sus vidas un testimonio permanente a través de la escritura. Porque mucho tienen que decir y testimoniar dejando constancia de sus experiencias, vivencias, felices algunas y no tanto otras, pero que forman un conjunto histórico de nuestra identidad humana del pueblo canario.

            - 

 

 

 

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¡Feliz Día mundial del libro y del derecho de autor!

 

      Sea como sea, y aunque estemos en confinamiento, gracias al Covid19, hay ciertas celebraciones que siempre hay que recordar y aplicar. Esta de hoy es una de ellas: la celebración de la permanencia del libro (y sus autores, claro está). La tradición es que con este día en el mundo entero, la UNESCO pretende fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. ¿Y por qué esta fecha en concreto?

 

El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. También en un 23 de abril nacieron o murieron otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por ese motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural. La idea de esta celebración partió de Cataluña (¡España!), donde este día es tradicional regalar una rosa al comprador de un libro. A ver cómo se regala una rosa virtual a los compradores on line..., pero esa es otra cuestión. Lo importante es que podamos seguir leyendo y comprando libros.

 

 

El éxito de esta iniciativa depende fundamentalmente del apoyo que reciba de los medios interesados (autores, editores, libreros, educadores y bibliotecarios, entidades públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación), movilizados en cada país por conducto de las Comisiones Nacionales para la UNESCO, las asociaciones, los centros y clubes UNESCO, las redes de escuelas y bibliotecas asociadas y cuantos se sientan motivados para participar en esta fiesta mundial.

 

Y podemos celebrarlo leyendo un libro de ahora mismo: un poema, un relato, una novela, una obra de teatro de quien nos apetezca y tengamos en nuestra biblioteca. O si no hay libros a nuestro lado, recordemos uno de aquellos viejos cuentos de la infancia que el abuelo nos contara cuando pequeñitos; y digámoslo en voz alta...

 

Aquí les dejo una foto testimonio de unos autores que me interesan mucho.

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Inmortalidades

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"Mariposa de papel", un bello libro de Amparo Walls Hernández quien, tal día como hoy, voló al Otro lado.
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