Inmortalidades

© Alberto Omar Walls

 

Podría recomendarles algunos de mis relatos, porque el verano es buena fecha para leer textos de medianas dimensiones, pero les recomiendo El inmortal del también inmortal Jorge Luis Borges. Les adjunto aquí un bello grabado antiguo que no tiene que ver con la visión que Borges nos muestra en su relato donde sí que utiliza la técnica de las cajas chinas como estructura interna, evitando así la linealidad.

 

Este grabado apunta a otro concepto antiquísimo de la inmortalidad humana en el que quizá el gran Borges no quiso o no pudo indagar. Lo pongo para ayudarles a reflexionar, porque avanzamos en el conocer, y que aprendemos y nos comunicamos por hologramas. No cabe duda que la inmortalidad, observada desde la perspectiva que se nos muestra en Borges, resulta ser más un engorro que un don o un premio para alcanzar.

 

 

No obstante, hoy día, en vez de mirar solo hacia adentro del Hombre, se está mirando hacia afuera. La vista del observador ya no utiliza telescopios domésticos para admirarse ante los trillones de espejos galácticos que existen en el firmamento, y que nos devuelven sus brillos duplicados. Ya intuimos que es lo de menos que haya habido un big-bang, o que se repita, tras una nueva contracción de nuestro universo. Lo que ya sabemos es que existen dimensiones no transitadas por el ser humano, que hay universos paralelos y que, posiblemente, el Hombre pueda re-crearse en la medida de lo que desee, sepa hacerlo y tenga el respeto y la benevolencia para con el resto de los seres. Y que el tiempo puede llegar a abrirse como un acordeón…, o que la posible inmortalidad siempre será más divertida de lo que el maestro literario, Borges, nos planteó en su magistral relato.

 

¡Ah, la ficción!... ¡y qué divertido resulta ser nuestro universo si observamos, como niño que somos, todo lo que es capaz de hacer o deshacer sin cortarse ni un pelo...!                                                                  

 

 

 

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Tan bella como monstruosa

 

© Alberto Omar Walls

 

Lo bello y lo monstruoso. ¿Quién puede creerse el paraíso oculto de la bestia cuando se rinde ante lo hermoso? Todo ser viviente arrastra una sombra que lo maldice de día para obligarlo a seguir sus dictados, mientras de noche se oculta entre los sueños: ahí, ¿quién puede discutirlo?, es la gran dueña. Quizá, lo monstruoso, nacido siempre del mundo de las pesadillas, se contradiga cuando se enamora de quien no se sabe poseedora de la Belleza divina.

 

Pero nadie es bello a secas. Porque la belleza existe solo al contrastarla con la fealdad, ese monstruo que a veces sueña en el lugar de la hermosura, que yace en todo inconsciente humano (recuérdese a Carl G. Jung). Así, lo bello transita en sueños astrales codeándose con los monstruos de la razón; y el producto terrible del desorden más inarmónico, el supuesto monstruo, se apropia sin saberlo de un corazón de oro donde, por instantes, podrá anidarle la inocencia.

 

Quizá, por eso, el Amor se sustente en un profundo sinsentido: deambular entre el odio y el enamoramiento más feraz, imitando un balancín infantil que jugara a ganar y perder a un tiempo, o a ser dios y demonio en dos caras opuestas del mismo cuerpo, a dejarse apresar y, luego, por siempre, inevitablemente, morir…                                                                

 

 

Ahí estará su venganza: desenmascarar la abyecta condición de la belleza a costa de su propia destrucción. No será otro su propósito, pues acaba entonces denunciando que la perfección es un sueño inalcanzable, y él, un juez esclavo que evidencia  la suprema mentira.

 

 

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Se relacionan la física cuántica y la espiritualidad en "Sin comienzo ni final", de Alberto Omar Walls. Pídela en tu librería.

 

 

Sin comienzo ni final, nueva novela de Alberto Omar Walls, donde su autor pone en relación los actuales conocimientos de la física cuántica con la espiritualidad, está editada por Mercurio, y si quieres leerla, has de pedirla en tu librería habitual, y ellos la piden luego a la distribuidora Maidhisa (Madrid), o Libros 7 (Canarias). ¡No falla!

 

Con la lectura de la novela Sin comienzo ni final nos encontramos con una producción diferente en la trayectoria creadora de su autor. Si la trama argumental de La sombra y la tortuga, su anterior entrega, estaba centrada en tiempo y espacios históricos por donde transitan personajes que viven entre el siglo XVII y XVIII, y por tanto aflora  la recreación de un segmento de la historia canaria en el marco del Antiguo Régimen, en esta novela tanto la anécdota como los personajes nos distancian del planteamiento habitual de su narrativa. Alberto Omar Walls se ha empeñado en explorar e investigar un mundo que está atravesado por personajes cuya experiencia de vida está cimentada en fenómenos paranormales, en dimensiones espaciales y temporales diferentes a la convencional realidad que nos envuelve, pero a los que la física cuántica parece darles carta de naturaleza.

 

El autor no nos coloca en un abismo existencial para luego dejarnos desasistidos, sino que, partiendo desde una realidad cotidiana que se conduce a través de experiencias inusuales, entrelaza la trama con opciones posibles, cuánticas, que hacen visible una expansión de la existencia más allá de la estructurada  y anquilosada cultura occidental.

 

La novela, desde el punto de vista formal, está constituida por 45 capítulos que están precedidos casi todos de una cita de autoridad -pensadores de la filosofía oriental, escritores hispanos y científicos de la última hornada de la física cuántica- y que orienta al lector aludiendo al contenido y que, a modo de clave, se significa como un acercamiento reflexivo a lo que se recoge en el propio capítulo. Son fragmentos extra narrativos pero que forman parte del artefacto literario que se ha creado, y que, el autor, a la hora de seleccionarlos, está engarzándolos con el contenido de la obra. Coexisten tres planos en la misma novela, pero al no estar delimitados de una manera formal, constituyen un continuo. Tres planos engarzados imperceptiblemente. Uno, lo constituye la obra en su globalidad que, partiendo de la realidad nos transporta a la exploración de otros mundos en que  los personajes son portadores de experiencias paranormales. Con ello, el autor trastoca, aparentemente, la visión lineal de la realidad cotidiana, también los tiempos y espacios: un personaje que atraviesa paredes, otro que es inmorible, algún otro que desdobla su cuerpo, quizá otro que vive en varias dimensiones a la vez…

 

Un segundo plano trata de seres de carne y hueso, con los problemas cotidianos como cualquier persona, desde la incomunicación entre amantes, hasta las luchas y confrontaciones, e imposiciones de caracteres, permitiendo que sea un mundo real en el que el personajes se mueve como cualquier individuo de la calle, con lo que, a pesar de ser un mundo de ficción, le otorga un alto grado de verosimilitudY un tercer plano es la narración que algunos personajes realizan de sus experiencias paranormales que afloran a través de la hipnosis, narrando sucesos o cambios espacio-temporales desde sus incursiones a otras reencarnaciones. 

 

 

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Doña Amparo  Walls  Hernández

 

 

© Alberto Omar Walls

 

Tal día como hoy, 7 de enero de 2.011, se marchaba de este plano de vida nuestra madre, Amparo Walls Hernández, dos meses antes de cumplir los 97 años. Era muy señora, aunque sus amistades la llamaran Amparito, con o sin el doña por delante. Me gusta recordar a quienes quise, amé o admiré, con los mejores dones de su alegría, creatividad y claridad mental. Y ella, no porque fuera precisamente mi madre, estuvo siempre ocupando el mejor nivel que la época le permitía a las mujeres. Le brindo aquí un sencillo recuerdo, testimoniado en su creatividad, a través del enlace que mantengo en mi web. Soy de los que dicen, y creen, que la energía ni se crea ni se destruye, y que somos energía en acción de vida física; porque la vida universal continúa con o sin cuerpos orgánicos. La última canción que escuché de sus labios se titula Como la abeja a la flor, del maestro Francisco Ferrer.

            No soy muy partidario de celebrar la muerte de un escritor o un artista, sea quien sea, porque me parece más creativa la celebración de su nacimiento, al menos en nuestra tercera dimensión (que, en realidad, es cuarta si contamos el tiempo). Pero depende, ¿verdad? del lugar en que te coloques.  Son los famosos e imprescindibles puntos de vista, que en la literatura, la plástica y el cine son tan esenciales. Si se está de este lado, el nacimiento en la Tierra es celebrado con alegría. Si se está del otro, sea cual sea el lugar donde se desemboca, y se espera o ansía el reencuentro, la congratulación se producirá igualmente, aunque aquí se llore, añore o mitifique persona y obra.

 

¿Y quién podría afirmar que el nacer aquí, no implique una especie de muerte del otro allá? Aunque cualquier día sea bueno para nacer o morir, tenemos aún demasiadas incógnitas, en ambos aconteceres, que ninguna religión nos ha resuelto definitivamente. ¿Hay, en verdad, un allá? Claro que sí, de la catadura que sea, porque somos energía…, y esto parece que no para.

   Un 3 de enero de 1920, muere Benito Pérez Galdós, aunque haya nacido el 11 de mayo de 1843. Umberto Eco nace el 5 de enero, pero don Ramón María del Valle-Inclán muere cuatro años después. El 6 de enero nace Khalil Gibran, pero el 7 muere Juan Rulfo, y Amparo Walls Hernández (aunque nació el 1 de abril de 1914). Un 8 de enero mueren Galileo Galilei y Paul Verlaine, en siglos bien distintos, veinte años después. Simone de Beauvoir nace un 9 de enero, pero el 10 muere Gabriela Mistral, cincuenta años después…

 

Madre Amparito siempre se mantuvo joven de mente, aunque el cuerpo le fallaba en algunos extremos (sobre todo las piernas), y en todo momento tuvo muy claro que quería estar entre los vivos, como mínimo su familia y amigos, y no entre los que se preparan en los asilos a morir, o a empezar a morir, porque estaba siempre activa y optimista; tenía proyectos que llevar a cabo, escribía sus memorias (¡dos libros publicó!), atendía llamadas y estaba al tanto de los familiares y amigos fuera de las islas, leía y veía muy poco la tele, y practicaba el don del mando y la organización familiar, que no era poco... Ser anciano no es una condición irreversible, salvo que la mente esté amaestrada por completo para declinarse hasta la tumba. A este respecto, apunto aquí el interesante vídeo de un doctor, Adolfo Pérez Agustí, que propone unos claros objetivos que recuerdo bien mi madre ya ponía en práctica. 

 

En este trasiego de vidas y muertes, no parece que el tiempo sea muy pertinente. ¡Ah, el tiempo, qué gran invento humano del que Einstein no quiso separarse! Puede que nada sea pertinente en nuestra existencia, porque el sol (el nuestro) sigue su danza casi infinita con sus planetas en órbita, agarrados por la gravedad a los talones, pero nunca, por ahora, llegan a encontrarse.

 

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De numerología 2017, firmas de libros y crisálidas

 

        1. Para cuando esto leas, ya estaremos en la noche del cinco de enero de 2017. Es decir, ya viviendo en un año del diez; bueno, del número 10, pues 2+0+1+7, es igual a 10. Aunque, claro está, si seguimos sumando, 1+0, es igual a 1, con lo que el año lo hemos transformado en la unidad que comienza con alguna serie de acontecimientos que aún desconocemos; pero, al ser el número 1, se ve que ya tenemos la fuerza de voluntad y los espacios propicios para comenzar nuevos proyectos. Me he hecho mi numerología del nacimiento en relación con el 2017, y me ha salido estupendo. Hay por ahí muchos enlaces para que te la hagas, aunque antes te propongo que nunca te tomes nada a pie juntillas, porque o jugamos para simplemente experimentar, o mejor es dejar el futuro en manos de la incógnita o el azar (aunque no crea nada en el azar). Para mí todas estas cuestiones son juegos, como la astronomía, la grafología, la quiromancia, lectura de cartas y tarot, fondos del café, el I Chin (libro de la sabiduría), ¿por qué no experimentar con todo lo que nuestras culturas del pasado nos han ido dejando?…; claro está, juegos, pero no estupideces, porque su eficacia dependerá siempre de quien las use y del grado de preparación y conocimiento que se posea. Por otro lado, estoy seguro que cualquier don tenido, de este jaez, debe de usarse sin cobrar dinero alguno; porque comerciar con esos conocimientos les resta validez a las informaciones, las falsea. Así que ¡ojo!, pero ese es otro tema…

 

    2. Más firmas de mi novela lagunera: ayer, miércoles,  4 de enero, estuve desde las cinco de la tarde hasta las ocho, en la Librería El Águila de La Laguna (de La Carrera), firmando ejemplares de mi novela La sombra y la tortuga. Es muy buena fecha para comprar y regalar buenos libros a los amigos y familiares, y mi eficaz amiga Bea me lo propuso, quizá por eso allí fueron a visitarme amigos de siempre para que les estampara una dedicatoria y firmara en los libros que compraron para regalar. Estuvieron, entre otros muchos: Didié Sarda (ese buen poeta y gran tudurasquita, que sabe mucho más de Rafael Arozarena que tú y yo, y mira que lo conocí y traté durante tantos años cuando viví en la avenida Anaga); también Javier Medina López (magnífico cantante y flamante catedrático que acaba de aprobar su cátedra universitaria con los mejores parabienes del tribunal), con Armando Valladares (de bella barba y eterna sonrisa); Miguel Alemán (intelecto y prudencia, amistad y clarividencia, a quien veo ahora muy mejorado de su salud: ¡estupendo!); Dulce González Doroste y Rafael Alonso Solís (esposos y catedráticos ambos de nuestra ULL, abuelos de una exquisita niña de ojos azules y de fuerte luz poderosa; con Rafael compartí amistad y encuentro teatral en el TEU de Medicina de Madrid, cuando actué en el Teatro Nacional Universitario allá del año 1963, con El círculo de tiza caucasiano, dirigida por el gran Alberto Castilla, ahora Alonso Solís  estrena su primera novela); Eduardo Trinchán, su hija Clara, y su esposa Marta (venidos de El Escorial, como todos los años, esta vez acompañados de unos amigos gallegos, Juana, Lilo y un joven con vocación de buen  gurú, que no me dijo su nombre); Antonia Sánchez Leiva y su esposo José Manuel Segado (grandes amigos siempre presentes); María Bello,  Gisela, María del Carmen, Montse… y otros muy buenos lectores que se me acercaron pero de los que ahora no recuerdo sus nombres. 

 

    3. La vida sigue y se renueva... porque va del símbolo de la mariposa monarca. Esta mañana pude asistir, en mi jardín, a algo hermoso e insólito (al menos por mi parte), pero que hemos usado hasta la saciedad en los juegos metafóricos de las crisálidas: los huevos minúsculos, amarillos, en este caso las esclepias, la enorme oruga o en su tiempo de larva, la crisálida con el nacimiento de un nuevo ser en forma de mariposa y el olvido del cascarón corporal seco, espartoso… Es decir, en este caso, la transformación de la gran migratoria mariposa monarca, hoy aún larva a lo que será mariposa bella como un vitral. No deja de ser extraño que no estemos en primavera o verano, pero ellas creo que atenderán solo al buen tiempo canario y seguro que en quince días más estarán por aquí revoloteando y alegrando nuestras vistas con sus bellas alas doradas y negras.

 

     4. Esta noche, los Reyes Magos... A esta altura prefiero más regalar, quizá  por aquello de que todo lo que se da, te vuelve duplicado. Sigo con la corrección final de mi nueva novela, Sin comienzo ni final (como definía al Tao el gran Lao Tzé). 

 

 

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Inmortalidades

© Alberto Omar Walls

 

Podría recomendarles algunos de mis relatos, porque el verano es buena fecha para leer textos de medianas dimensiones, pero les recomiendo El inmortal del también inmortal Jorge Luis Borges. Les adjunto aquí un bello grabado antiguo que no tiene que ver con la visión que Borges nos muestra en su relato donde sí que utiliza la técnica de las cajas chinas como estructura interna, evitando así la linealidad.

 

Este grabado apunta a otro concepto antiquísimo de la inmortalidad humana en el que quizá el gran Borges no quiso o no pudo indagar. Lo pongo para ayudarles a reflexionar, porque avanzamos en el conocer, y que aprendemos y nos comunicamos por hologramas. No cabe duda que la inmortalidad, observada desde la perspectiva que se nos muestra en Borges, resulta ser más un engorro que un don o un premio para alcanzar.

 

 

No obstante, hoy día, en vez de mirar solo hacia adentro del Hombre, se está mirando hacia afuera. La vista del observador ya no utiliza telescopios domésticos para admirarse ante los trillones de espejos galácticos que existen en el firmamento, y que nos devuelven sus brillos duplicados. Ya intuimos que es lo de menos que haya habido un big-bang, o que se repita, tras una nueva contracción de nuestro universo. Lo que ya sabemos es que existen dimensiones no transitadas por el ser humano, que hay universos paralelos y que, posiblemente, el Hombre pueda re-crearse en la medida de lo que desee, sepa hacerlo y tenga el respeto y la benevolencia para con el resto de los seres. Y que el tiempo puede llegar a abrirse como un acordeón…, o que la posible inmortalidad siempre será más divertida de lo que el maestro literario, Borges, nos planteó en su magistral relato.

 

¡Ah, la ficción!... ¡y qué divertido resulta ser nuestro universo si observamos, como niño que somos, todo lo que es capaz de hacer o deshacer sin cortarse ni un pelo...!                                                                  

 

 

 

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Tan bella como monstruosa

 

© Alberto Omar Walls

 

Lo bello y lo monstruoso. ¿Quién puede creerse el paraíso oculto de la bestia cuando se rinde ante lo hermoso? Todo ser viviente arrastra una sombra que lo maldice de día para obligarlo a seguir sus dictados, mientras de noche se oculta entre los sueños: ahí, ¿quién puede discutirlo?, es la gran dueña. Quizá, lo monstruoso, nacido siempre del mundo de las pesadillas, se contradiga cuando se enamora de quien no se sabe poseedora de la Belleza divina.

 

Pero nadie es bello a secas. Porque la belleza existe solo al contrastarla con la fealdad, ese monstruo que a veces sueña en el lugar de la hermosura, que yace en todo inconsciente humano (recuérdese a Carl G. Jung). Así, lo bello transita en sueños astrales codeándose con los monstruos de la razón; y el producto terrible del desorden más inarmónico, el supuesto monstruo, se apropia sin saberlo de un corazón de oro donde, por instantes, podrá anidarle la inocencia.

 

Quizá, por eso, el Amor se sustente en un profundo sinsentido: deambular entre el odio y el enamoramiento más feraz, imitando un balancín infantil que jugara a ganar y perder a un tiempo, o a ser dios y demonio en dos caras opuestas del mismo cuerpo, a dejarse apresar y, luego, por siempre, inevitablemente, morir…                                                                

 

 

Ahí estará su venganza: desenmascarar la abyecta condición de la belleza a costa de su propia destrucción. No será otro su propósito, pues acaba entonces denunciando que la perfección es un sueño inalcanzable, y él, un juez esclavo que evidencia  la suprema mentira.

 

 

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Se relacionan la física cuántica y la espiritualidad en "Sin comienzo ni final", de Alberto Omar Walls. Pídela en tu librería.

 

 

Sin comienzo ni final, nueva novela de Alberto Omar Walls, donde su autor pone en relación los actuales conocimientos de la física cuántica con la espiritualidad, está editada por Mercurio, y si quieres leerla, has de pedirla en tu librería habitual, y ellos la piden luego a la distribuidora Maidhisa (Madrid), o Libros 7 (Canarias). ¡No falla!

 

Con la lectura de la novela Sin comienzo ni final nos encontramos con una producción diferente en la trayectoria creadora de su autor. Si la trama argumental de La sombra y la tortuga, su anterior entrega, estaba centrada en tiempo y espacios históricos por donde transitan personajes que viven entre el siglo XVII y XVIII, y por tanto aflora  la recreación de un segmento de la historia canaria en el marco del Antiguo Régimen, en esta novela tanto la anécdota como los personajes nos distancian del planteamiento habitual de su narrativa. Alberto Omar Walls se ha empeñado en explorar e investigar un mundo que está atravesado por personajes cuya experiencia de vida está cimentada en fenómenos paranormales, en dimensiones espaciales y temporales diferentes a la convencional realidad que nos envuelve, pero a los que la física cuántica parece darles carta de naturaleza.

 

El autor no nos coloca en un abismo existencial para luego dejarnos desasistidos, sino que, partiendo desde una realidad cotidiana que se conduce a través de experiencias inusuales, entrelaza la trama con opciones posibles, cuánticas, que hacen visible una expansión de la existencia más allá de la estructurada  y anquilosada cultura occidental.

 

La novela, desde el punto de vista formal, está constituida por 45 capítulos que están precedidos casi todos de una cita de autoridad -pensadores de la filosofía oriental, escritores hispanos y científicos de la última hornada de la física cuántica- y que orienta al lector aludiendo al contenido y que, a modo de clave, se significa como un acercamiento reflexivo a lo que se recoge en el propio capítulo. Son fragmentos extra narrativos pero que forman parte del artefacto literario que se ha creado, y que, el autor, a la hora de seleccionarlos, está engarzándolos con el contenido de la obra. Coexisten tres planos en la misma novela, pero al no estar delimitados de una manera formal, constituyen un continuo. Tres planos engarzados imperceptiblemente. Uno, lo constituye la obra en su globalidad que, partiendo de la realidad nos transporta a la exploración de otros mundos en que  los personajes son portadores de experiencias paranormales. Con ello, el autor trastoca, aparentemente, la visión lineal de la realidad cotidiana, también los tiempos y espacios: un personaje que atraviesa paredes, otro que es inmorible, algún otro que desdobla su cuerpo, quizá otro que vive en varias dimensiones a la vez…

 

Un segundo plano trata de seres de carne y hueso, con los problemas cotidianos como cualquier persona, desde la incomunicación entre amantes, hasta las luchas y confrontaciones, e imposiciones de caracteres, permitiendo que sea un mundo real en el que el personajes se mueve como cualquier individuo de la calle, con lo que, a pesar de ser un mundo de ficción, le otorga un alto grado de verosimilitudY un tercer plano es la narración que algunos personajes realizan de sus experiencias paranormales que afloran a través de la hipnosis, narrando sucesos o cambios espacio-temporales desde sus incursiones a otras reencarnaciones. 

 

 

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Doña Amparo  Walls  Hernández

 

 

© Alberto Omar Walls

 

Tal día como hoy, 7 de enero de 2.011, se marchaba de este plano de vida nuestra madre, Amparo Walls Hernández, dos meses antes de cumplir los 97 años. Era muy señora, aunque sus amistades la llamaran Amparito, con o sin el doña por delante. Me gusta recordar a quienes quise, amé o admiré, con los mejores dones de su alegría, creatividad y claridad mental. Y ella, no porque fuera precisamente mi madre, estuvo siempre ocupando el mejor nivel que la época le permitía a las mujeres. Le brindo aquí un sencillo recuerdo, testimoniado en su creatividad, a través del enlace que mantengo en mi web. Soy de los que dicen, y creen, que la energía ni se crea ni se destruye, y que somos energía en acción de vida física; porque la vida universal continúa con o sin cuerpos orgánicos. La última canción que escuché de sus labios se titula Como la abeja a la flor, del maestro Francisco Ferrer.

            No soy muy partidario de celebrar la muerte de un escritor o un artista, sea quien sea, porque me parece más creativa la celebración de su nacimiento, al menos en nuestra tercera dimensión (que, en realidad, es cuarta si contamos el tiempo). Pero depende, ¿verdad? del lugar en que te coloques.  Son los famosos e imprescindibles puntos de vista, que en la literatura, la plástica y el cine son tan esenciales. Si se está de este lado, el nacimiento en la Tierra es celebrado con alegría. Si se está del otro, sea cual sea el lugar donde se desemboca, y se espera o ansía el reencuentro, la congratulación se producirá igualmente, aunque aquí se llore, añore o mitifique persona y obra.

 

¿Y quién podría afirmar que el nacer aquí, no implique una especie de muerte del otro allá? Aunque cualquier día sea bueno para nacer o morir, tenemos aún demasiadas incógnitas, en ambos aconteceres, que ninguna religión nos ha resuelto definitivamente. ¿Hay, en verdad, un allá? Claro que sí, de la catadura que sea, porque somos energía…, y esto parece que no para.

   Un 3 de enero de 1920, muere Benito Pérez Galdós, aunque haya nacido el 11 de mayo de 1843. Umberto Eco nace el 5 de enero, pero don Ramón María del Valle-Inclán muere cuatro años después. El 6 de enero nace Khalil Gibran, pero el 7 muere Juan Rulfo, y Amparo Walls Hernández (aunque nació el 1 de abril de 1914). Un 8 de enero mueren Galileo Galilei y Paul Verlaine, en siglos bien distintos, veinte años después. Simone de Beauvoir nace un 9 de enero, pero el 10 muere Gabriela Mistral, cincuenta años después…

 

Madre Amparito siempre se mantuvo joven de mente, aunque el cuerpo le fallaba en algunos extremos (sobre todo las piernas), y en todo momento tuvo muy claro que quería estar entre los vivos, como mínimo su familia y amigos, y no entre los que se preparan en los asilos a morir, o a empezar a morir, porque estaba siempre activa y optimista; tenía proyectos que llevar a cabo, escribía sus memorias (¡dos libros publicó!), atendía llamadas y estaba al tanto de los familiares y amigos fuera de las islas, leía y veía muy poco la tele, y practicaba el don del mando y la organización familiar, que no era poco... Ser anciano no es una condición irreversible, salvo que la mente esté amaestrada por completo para declinarse hasta la tumba. A este respecto, apunto aquí el interesante vídeo de un doctor, Adolfo Pérez Agustí, que propone unos claros objetivos que recuerdo bien mi madre ya ponía en práctica. 

 

En este trasiego de vidas y muertes, no parece que el tiempo sea muy pertinente. ¡Ah, el tiempo, qué gran invento humano del que Einstein no quiso separarse! Puede que nada sea pertinente en nuestra existencia, porque el sol (el nuestro) sigue su danza casi infinita con sus planetas en órbita, agarrados por la gravedad a los talones, pero nunca, por ahora, llegan a encontrarse.

 

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De numerología 2017, firmas de libros y crisálidas

 

        1. Para cuando esto leas, ya estaremos en la noche del cinco de enero de 2017. Es decir, ya viviendo en un año del diez; bueno, del número 10, pues 2+0+1+7, es igual a 10. Aunque, claro está, si seguimos sumando, 1+0, es igual a 1, con lo que el año lo hemos transformado en la unidad que comienza con alguna serie de acontecimientos que aún desconocemos; pero, al ser el número 1, se ve que ya tenemos la fuerza de voluntad y los espacios propicios para comenzar nuevos proyectos. Me he hecho mi numerología del nacimiento en relación con el 2017, y me ha salido estupendo. Hay por ahí muchos enlaces para que te la hagas, aunque antes te propongo que nunca te tomes nada a pie juntillas, porque o jugamos para simplemente experimentar, o mejor es dejar el futuro en manos de la incógnita o el azar (aunque no crea nada en el azar). Para mí todas estas cuestiones son juegos, como la astronomía, la grafología, la quiromancia, lectura de cartas y tarot, fondos del café, el I Chin (libro de la sabiduría), ¿por qué no experimentar con todo lo que nuestras culturas del pasado nos han ido dejando?…; claro está, juegos, pero no estupideces, porque su eficacia dependerá siempre de quien las use y del grado de preparación y conocimiento que se posea. Por otro lado, estoy seguro que cualquier don tenido, de este jaez, debe de usarse sin cobrar dinero alguno; porque comerciar con esos conocimientos les resta validez a las informaciones, las falsea. Así que ¡ojo!, pero ese es otro tema…

 

    2. Más firmas de mi novela lagunera: ayer, miércoles,  4 de enero, estuve desde las cinco de la tarde hasta las ocho, en la Librería El Águila de La Laguna (de La Carrera), firmando ejemplares de mi novela La sombra y la tortuga. Es muy buena fecha para comprar y regalar buenos libros a los amigos y familiares, y mi eficaz amiga Bea me lo propuso, quizá por eso allí fueron a visitarme amigos de siempre para que les estampara una dedicatoria y firmara en los libros que compraron para regalar. Estuvieron, entre otros muchos: Didié Sarda (ese buen poeta y gran tudurasquita, que sabe mucho más de Rafael Arozarena que tú y yo, y mira que lo conocí y traté durante tantos años cuando viví en la avenida Anaga); también Javier Medina López (magnífico cantante y flamante catedrático que acaba de aprobar su cátedra universitaria con los mejores parabienes del tribunal), con Armando Valladares (de bella barba y eterna sonrisa); Miguel Alemán (intelecto y prudencia, amistad y clarividencia, a quien veo ahora muy mejorado de su salud: ¡estupendo!); Dulce González Doroste y Rafael Alonso Solís (esposos y catedráticos ambos de nuestra ULL, abuelos de una exquisita niña de ojos azules y de fuerte luz poderosa; con Rafael compartí amistad y encuentro teatral en el TEU de Medicina de Madrid, cuando actué en el Teatro Nacional Universitario allá del año 1963, con El círculo de tiza caucasiano, dirigida por el gran Alberto Castilla, ahora Alonso Solís  estrena su primera novela); Eduardo Trinchán, su hija Clara, y su esposa Marta (venidos de El Escorial, como todos los años, esta vez acompañados de unos amigos gallegos, Juana, Lilo y un joven con vocación de buen  gurú, que no me dijo su nombre); Antonia Sánchez Leiva y su esposo José Manuel Segado (grandes amigos siempre presentes); María Bello,  Gisela, María del Carmen, Montse… y otros muy buenos lectores que se me acercaron pero de los que ahora no recuerdo sus nombres. 

 

    3. La vida sigue y se renueva... porque va del símbolo de la mariposa monarca. Esta mañana pude asistir, en mi jardín, a algo hermoso e insólito (al menos por mi parte), pero que hemos usado hasta la saciedad en los juegos metafóricos de las crisálidas: los huevos minúsculos, amarillos, en este caso las esclepias, la enorme oruga o en su tiempo de larva, la crisálida con el nacimiento de un nuevo ser en forma de mariposa y el olvido del cascarón corporal seco, espartoso… Es decir, en este caso, la transformación de la gran migratoria mariposa monarca, hoy aún larva a lo que será mariposa bella como un vitral. No deja de ser extraño que no estemos en primavera o verano, pero ellas creo que atenderán solo al buen tiempo canario y seguro que en quince días más estarán por aquí revoloteando y alegrando nuestras vistas con sus bellas alas doradas y negras.

 

     4. Esta noche, los Reyes Magos... A esta altura prefiero más regalar, quizá  por aquello de que todo lo que se da, te vuelve duplicado. Sigo con la corrección final de mi nueva novela, Sin comienzo ni final (como definía al Tao el gran Lao Tzé). 

 

 

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