Dos novelas en ferias: La sombra y la tortuga y Sin comienzo ni final

  Estamos en el territorio temporal de la Feria del Libro, pues cada año repetimos el recordatorio del grande de la literatura universal, Miguel de Cervantes Saavedra (y, por supuesto, Shakespeare, compartiendo gloria y fecha de óbito).   

 

  Pero los recordatorios que bailan en fechas son lo de menos, lo importante es que el lector potencial o asiduo pueda encontrar en las casetas toda clase de libros para alimentar, en la lectura, su creatividad y así poder navegar a placer por los muchos universos de la ficción, a través de los tantos viajes humanos que el autor le propone.

 

   Tengo más de treinta y tantos títulos publicados, pero ahora muestro la debilidad de proponerles la lectura de mis dos libros más recientes: La sombra y la tortuga y Sin comienzo ni final. Del primero, me complace adjuntarles en pdf uno de sus capítulos; del segundo, cumplo en desarrollar en unas páginas el camino para su conocimiento más interno y profundo.

 

  Quedan compartidos ambos textos. 

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Cervantes y Shakespeare en abril

     Este lunes, 23 de abril, he de llevar mi coche a revisión, le tocan los cuarenta mil. Pero también dedicaré parte del día a reflexionar sobre "el papel del escritor en la sociedad". En esta sociedad global que a duras penas se aleja o trasciende de la cultura de las cavernas. Una sociedad global a la que le importa muy poco los cervantes, los 'chespir', los cavafis, los zolá, los beaudelaire, los andersen o las gabrielas mistral, por poner unos poquitos ejemplos de grandes nombres de escritores que nacieron y murieron en un abril ya pasado y que dejaron sus pieles de las almas en los libros que escribieron, para mostrar lo mejor y peor del ser humano, ese ser que habita (mos) la piel de la Tierra desde hace milenios... Ser (des)humanizado que sigue tan campante, como si con él no tuvieran que ver los grandes esfuerzos que unos pocos hicieron, hacen y hacemos por unos tantos...

 

     La estupidez humana se ha pasado de rosca y ya no les motivan a los poderes (políticas y economías) las guerras y destrucciones de miles de vidas inocentes; porque quieren más sangre, más y más muertes a cambio de sus intereses mercantiles. ¿Y qué más querrán a estas alturas?

 

     No creo mucho en eso de dejar libros por las calles donde parece que la paz sea lo cotidiano, habría que lanzar libros sobre los espacios donde se ejerce el poder y los comandos de las guerras; habría que obligar a dirigentes de la política y la economía a leer cada semana libros y más libros de quienes a lo largo de sus vidas han dejado constancia, en el arte de escribir, de la sabiduría, benevolencia, solidaridad, concordia, paz y amor...

     

     Lo dicho, como la brevedad de la vida no da para mucho, celebramos este 23 de abril las muertes, en el 1616, de Cervantes y Shakespeare...

 

     El genial manco de Lepanto (y muchas otras correrías), escribió que El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta...

 

      Y, también, entre muchas otras genialidades teatrales, siempre nos quedará la voz dolorida de un fantástico Hamlet con su Ser o no ser (shakespeariano). 

 

       ¡Ay, si levantaran las cabezas nuestros genios favoritos! ¡Porque la literatura no es ya un arma cargada dispuesta al ataque y la defensa, como se daba hace cuatrocientos años!... ¡Ahora solo vale de entretenimiento, pasto de películas de acción e infografías!

 

     

Gabriel cumple hoy 91

         Puede que en algún sitio ya sopló las velas, pues tal día como hoy nacía Gabriel García Márquez, Gabriel José de la Concordia García Márquez. Fue en Aracataca, el 6 de marzo de 1927 y trascendió en Ciudad de México, el 17 de abril de 2014. En 1982 se le concedió el Premio Nobel de Literatura, por lo mágico de su literatura, por ese realismo que rompía todos los moldes y que se engarzaba subterráneamente con la gran literatura latinoamericana.

             Cuando estudiaba el cuarto año de Filología Hispánica, un compañero de clase que tenía el buen hacer de aconsejar siempre lecturas eficaces, me recomendó que leyera sin tardanza Cien años de soledad. Fue en verano y no me desprendí de su lectura hasta que el tren de la vívida ansiedad que me entró por devorar sus tantas vivencias, se decantó en éxtasis al llegar a la última página. Yo había leído antes El mundo es ancho y ajeno, de Ciro Alegría, por lo que este ataque y derribo mental, creativo y mágico, de la nueva novela no me cogía desprevenido.

              Hace muchos años ya, cuando le concedieron el señalado premio, aún en su plena juventud física, un íntimo amigo y yo lo encontramos de casualidad en un drugstore de periódicos y revistas mañaneras de Madrid. Urgidos, compramos sendas novelas para que nos las firmara y hablamos unos minutos con él de Canarias y los pájaros canarios.

          He prestado mis libros de Gabo y no me los han devuelto, pero no lo he hecho con Crónica de una muerte anunciada, excelsa novela circular y de anticipación temporal, que es en realidad lo que resulta ser la narrativa que cuenta sucesos.

        Alguien hace poco me comentó que había querido leer la novela sobre Macondo, y que no había podido con ella y la dejó. Tú te lo pierdes, le dije, aunque debí decirle que las ansias del ego por epatar a veces busca caminos poco creativos, que no dejan al individuo salir de la estolidez.

            Ah, los caminos del aprendizaje son infinitos e inescrutables...

 

                

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Notas austeras sobre "La vieja a veces bebía", por Alberto Omar Walls

     Presentamos hace muy poco en el Ateneo de La Laguna el reciente libro de Antonio Félix Hormiga. Ese libro, "La vieja a veces bebía" es muy especial, como todos los relatos que escribe Félix. En verdad yo tenía muchísimas ganas de que el autor, ya que estaba presente, vinculara los personajes a las personas reales que el conoció y que, en parte, conformaron su especial manera de ver el mundo. Pero no quería, estaba rebelde como un chiquillo, pues lo que quería hacer es leer cuentos nuevos que aún estaban en el horno del ordenador. Me puse pesado, y se avino a contar algunas cosillas, precisamente de su abuela, quien había dado forma a su personaje principal. Pero Felix es un "estuche" de información sobre su mundo de ficción que, indudablemente, se ha alimentado de su entorno, y habríamos estado toda la noche oyéndole contar anécdotas de sus "personajes reales". Aquí pongo, en pdf, el texto que escribí para ese día y que leí ante un público muy atento de querer saber sobre la obra de Félix.

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La muerte de un amigo

             Me impresionó el mensaje,  y eso que pocas cosas me llegan últimamente a destartalar el ánimo. Seguí, no obstante, dándole tiempo al cerebro para que colocara las cosas en su sitio, y para que las emociones equilibraran sus sistemas.

        Es cierto que somos hijos de la muerte (y la vida, claro está) y que ya tenemos muchas muertes a cuestas, por eso tiendes a respirar profundo y a dejar que se te sedimente el ánimo.  Estaba hablando animadamente en El Águila de La Laguna, hoy mismo, día 4 de enero, con dos amigos en medio de unas firmas de mis libros, cuando me da por mirar el teléfono y leer un mensaje de Montse Cano, mi amiga escritora que comparte su tiempo con su esposo, Antonio, entre La Gomera y Portugal.

                Era rotundo y lacónico el mensaje del guasap: lamento comunicarte que Antonio ha fallecido el día 31 pasado. Un verdadero golpe imprevisto, porque Antonio es de esos hombres fuertes, altos, alegres, espléndidos y que sabes que nunca se van a morir. Aún recuerdo sus batidos mañaneros, con que me regalaba en su casa portuguesa, a base de sandía y otros frutos, que te abrían el apetito para luego gozar de un buen desayuno; todo recién comprado en el bello mercado del pueblo cercano.

            Antonio es un magnífico conversador, hombre generoso y de talante  abierto y optimista, que al tiempo sabe de muchos temas con gran profundidad, siendo él un verdadero libro abierto de muchos asuntos de su Portugal del alma;  y que se nota su brillante presencia cuando está junto a Montse porque exterioriza abiertamente su amor y admiración por esta mujer inteligente, activa, eficaz y gran escritora. No solo es por ser un hombre muy noble, de gran corazón, es cierto, pero para él no puede ser menos el admirarla y quererla; y para ella se le nota el brillo de sus ojos cuando él está a su lado; y tampoco se podría hablar de ella, sin nombrar a Antonio y su exquisita alegría de vivir. Ahora, en el silencio de la noche, siento que su mensaje es de alegría y de luz.

                Montse ha vivido el calvario de estos días, y tendrá que vivir el de su enorme ausencia, porque la muerte cae bruscamente pero se va con lentitud, dejando su sombra alargada sobre las emociones de los amantes. Pero sé ya que su honda ausencia se tornará en poco tiempo en vital poder de presencia sutil y amorosa, porque, como dice la física cuántica si dos partículas han estado juntas, ayuntadas, intercambiándose información (amorosa), aunque luego estén separadas a millones de años luz, la información y conocimientos se seguirán dando instantáneamente en ambos seres (amantes), siempre, por encima del tiempo y el espacio.

 

                Nuestros cuerpos vuelven a la tierra, pero la energía, que no se crea ni destruye, continúa formando parte de la Existencia.                                                                                              

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Dos novelas en ferias: La sombra y la tortuga y Sin comienzo ni final

  Estamos en el territorio temporal de la Feria del Libro, pues cada año repetimos el recordatorio del grande de la literatura universal, Miguel de Cervantes Saavedra (y, por supuesto, Shakespeare, compartiendo gloria y fecha de óbito).   

 

  Pero los recordatorios que bailan en fechas son lo de menos, lo importante es que el lector potencial o asiduo pueda encontrar en las casetas toda clase de libros para alimentar, en la lectura, su creatividad y así poder navegar a placer por los muchos universos de la ficción, a través de los tantos viajes humanos que el autor le propone.

 

   Tengo más de treinta y tantos títulos publicados, pero ahora muestro la debilidad de proponerles la lectura de mis dos libros más recientes: La sombra y la tortuga y Sin comienzo ni final. Del primero, me complace adjuntarles en pdf uno de sus capítulos; del segundo, cumplo en desarrollar en unas páginas el camino para su conocimiento más interno y profundo.

 

  Quedan compartidos ambos textos. 

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Cervantes y Shakespeare en abril

     Este lunes, 23 de abril, he de llevar mi coche a revisión, le tocan los cuarenta mil. Pero también dedicaré parte del día a reflexionar sobre "el papel del escritor en la sociedad". En esta sociedad global que a duras penas se aleja o trasciende de la cultura de las cavernas. Una sociedad global a la que le importa muy poco los cervantes, los 'chespir', los cavafis, los zolá, los beaudelaire, los andersen o las gabrielas mistral, por poner unos poquitos ejemplos de grandes nombres de escritores que nacieron y murieron en un abril ya pasado y que dejaron sus pieles de las almas en los libros que escribieron, para mostrar lo mejor y peor del ser humano, ese ser que habita (mos) la piel de la Tierra desde hace milenios... Ser (des)humanizado que sigue tan campante, como si con él no tuvieran que ver los grandes esfuerzos que unos pocos hicieron, hacen y hacemos por unos tantos...

 

     La estupidez humana se ha pasado de rosca y ya no les motivan a los poderes (políticas y economías) las guerras y destrucciones de miles de vidas inocentes; porque quieren más sangre, más y más muertes a cambio de sus intereses mercantiles. ¿Y qué más querrán a estas alturas?

 

     No creo mucho en eso de dejar libros por las calles donde parece que la paz sea lo cotidiano, habría que lanzar libros sobre los espacios donde se ejerce el poder y los comandos de las guerras; habría que obligar a dirigentes de la política y la economía a leer cada semana libros y más libros de quienes a lo largo de sus vidas han dejado constancia, en el arte de escribir, de la sabiduría, benevolencia, solidaridad, concordia, paz y amor...

     

     Lo dicho, como la brevedad de la vida no da para mucho, celebramos este 23 de abril las muertes, en el 1616, de Cervantes y Shakespeare...

 

     El genial manco de Lepanto (y muchas otras correrías), escribió que El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta...

 

      Y, también, entre muchas otras genialidades teatrales, siempre nos quedará la voz dolorida de un fantástico Hamlet con su Ser o no ser (shakespeariano). 

 

       ¡Ay, si levantaran las cabezas nuestros genios favoritos! ¡Porque la literatura no es ya un arma cargada dispuesta al ataque y la defensa, como se daba hace cuatrocientos años!... ¡Ahora solo vale de entretenimiento, pasto de películas de acción e infografías!

 

     

Gabriel cumple hoy 91

         Puede que en algún sitio ya sopló las velas, pues tal día como hoy nacía Gabriel García Márquez, Gabriel José de la Concordia García Márquez. Fue en Aracataca, el 6 de marzo de 1927 y trascendió en Ciudad de México, el 17 de abril de 2014. En 1982 se le concedió el Premio Nobel de Literatura, por lo mágico de su literatura, por ese realismo que rompía todos los moldes y que se engarzaba subterráneamente con la gran literatura latinoamericana.

             Cuando estudiaba el cuarto año de Filología Hispánica, un compañero de clase que tenía el buen hacer de aconsejar siempre lecturas eficaces, me recomendó que leyera sin tardanza Cien años de soledad. Fue en verano y no me desprendí de su lectura hasta que el tren de la vívida ansiedad que me entró por devorar sus tantas vivencias, se decantó en éxtasis al llegar a la última página. Yo había leído antes El mundo es ancho y ajeno, de Ciro Alegría, por lo que este ataque y derribo mental, creativo y mágico, de la nueva novela no me cogía desprevenido.

              Hace muchos años ya, cuando le concedieron el señalado premio, aún en su plena juventud física, un íntimo amigo y yo lo encontramos de casualidad en un drugstore de periódicos y revistas mañaneras de Madrid. Urgidos, compramos sendas novelas para que nos las firmara y hablamos unos minutos con él de Canarias y los pájaros canarios.

          He prestado mis libros de Gabo y no me los han devuelto, pero no lo he hecho con Crónica de una muerte anunciada, excelsa novela circular y de anticipación temporal, que es en realidad lo que resulta ser la narrativa que cuenta sucesos.

        Alguien hace poco me comentó que había querido leer la novela sobre Macondo, y que no había podido con ella y la dejó. Tú te lo pierdes, le dije, aunque debí decirle que las ansias del ego por epatar a veces busca caminos poco creativos, que no dejan al individuo salir de la estolidez.

            Ah, los caminos del aprendizaje son infinitos e inescrutables...

 

                

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Notas austeras sobre "La vieja a veces bebía", por Alberto Omar Walls

     Presentamos hace muy poco en el Ateneo de La Laguna el reciente libro de Antonio Félix Hormiga. Ese libro, "La vieja a veces bebía" es muy especial, como todos los relatos que escribe Félix. En verdad yo tenía muchísimas ganas de que el autor, ya que estaba presente, vinculara los personajes a las personas reales que el conoció y que, en parte, conformaron su especial manera de ver el mundo. Pero no quería, estaba rebelde como un chiquillo, pues lo que quería hacer es leer cuentos nuevos que aún estaban en el horno del ordenador. Me puse pesado, y se avino a contar algunas cosillas, precisamente de su abuela, quien había dado forma a su personaje principal. Pero Felix es un "estuche" de información sobre su mundo de ficción que, indudablemente, se ha alimentado de su entorno, y habríamos estado toda la noche oyéndole contar anécdotas de sus "personajes reales". Aquí pongo, en pdf, el texto que escribí para ese día y que leí ante un público muy atento de querer saber sobre la obra de Félix.

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La muerte de un amigo

             Me impresionó el mensaje,  y eso que pocas cosas me llegan últimamente a destartalar el ánimo. Seguí, no obstante, dándole tiempo al cerebro para que colocara las cosas en su sitio, y para que las emociones equilibraran sus sistemas.

        Es cierto que somos hijos de la muerte (y la vida, claro está) y que ya tenemos muchas muertes a cuestas, por eso tiendes a respirar profundo y a dejar que se te sedimente el ánimo.  Estaba hablando animadamente en El Águila de La Laguna, hoy mismo, día 4 de enero, con dos amigos en medio de unas firmas de mis libros, cuando me da por mirar el teléfono y leer un mensaje de Montse Cano, mi amiga escritora que comparte su tiempo con su esposo, Antonio, entre La Gomera y Portugal.

                Era rotundo y lacónico el mensaje del guasap: lamento comunicarte que Antonio ha fallecido el día 31 pasado. Un verdadero golpe imprevisto, porque Antonio es de esos hombres fuertes, altos, alegres, espléndidos y que sabes que nunca se van a morir. Aún recuerdo sus batidos mañaneros, con que me regalaba en su casa portuguesa, a base de sandía y otros frutos, que te abrían el apetito para luego gozar de un buen desayuno; todo recién comprado en el bello mercado del pueblo cercano.

            Antonio es un magnífico conversador, hombre generoso y de talante  abierto y optimista, que al tiempo sabe de muchos temas con gran profundidad, siendo él un verdadero libro abierto de muchos asuntos de su Portugal del alma;  y que se nota su brillante presencia cuando está junto a Montse porque exterioriza abiertamente su amor y admiración por esta mujer inteligente, activa, eficaz y gran escritora. No solo es por ser un hombre muy noble, de gran corazón, es cierto, pero para él no puede ser menos el admirarla y quererla; y para ella se le nota el brillo de sus ojos cuando él está a su lado; y tampoco se podría hablar de ella, sin nombrar a Antonio y su exquisita alegría de vivir. Ahora, en el silencio de la noche, siento que su mensaje es de alegría y de luz.

                Montse ha vivido el calvario de estos días, y tendrá que vivir el de su enorme ausencia, porque la muerte cae bruscamente pero se va con lentitud, dejando su sombra alargada sobre las emociones de los amantes. Pero sé ya que su honda ausencia se tornará en poco tiempo en vital poder de presencia sutil y amorosa, porque, como dice la física cuántica si dos partículas han estado juntas, ayuntadas, intercambiándose información (amorosa), aunque luego estén separadas a millones de años luz, la información y conocimientos se seguirán dando instantáneamente en ambos seres (amantes), siempre, por encima del tiempo y el espacio.

 

                Nuestros cuerpos vuelven a la tierra, pero la energía, que no se crea ni destruye, continúa formando parte de la Existencia.                                                                                              

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Inmortalidades

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"Mariposa de papel", un bello libro de Amparo Walls Hernández quien, tal día como hoy, voló al Otro lado.
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