"Un genio maléfico", nueva novela de Alberto Omar Walls

Leer más

Aniversario del nacimiento de Amparo Walls Hernández

                       Quien escribe, vive por siempre en sus libros...

 

            En 1914, la noche del 31 de marzo para el 1 de abril, nacía en el viejo Santa Cruz de Tenerife, Amparo Walls Hernández quien, andando los años, se daría a conocer como una escritora que vendría a incorporar a sus escritos el valor testimonial de una ciudad que la vio nacer y crecer.

 

         Amparo Walls Hernández, en sus dos libros recuerda con lucidez el Santa Cruz antiguo de los años veinte y treinta del siglo pasado. Es la autora un tanto tardía de dos bellos libros titulados Mariposas de papelPárrafos de la memoria, pues comenzó a escribir a partir de los noventa años, cuando tenía ya mucho tiempo para recordar, y, como conservaba intactas la lucidez y la memoria, decidió editar sus memorias juveniles, donde el ya casi olvidado y antiguo Santa Cruz de los años veinte y treinta, recobra protagonismo. Nos lo contó así: ¿para qué escribir a los noventa y dos años?, ¿para qué…? Y se contestó: pues para experimentar muchas sensaciones dormidas, darle movimiento al cerebro y voluntad al vivir. Pero sobre todo para regalar a sus hijos, nietos, bisnietos, descendientes y lectores estos ramilletes de aromas del pasado, este airecillo fresco que tanta falta nos hace en nuestro mundo revuelto y tan falto de valores... Y para que con los sabores y los olores de otras épocas recuperemos la ternura que aún late y parpadea en nuestro interior haciendo resurgir el familiar y entrañable tesoro de ideas e ilusiones.

 

           

 

             La Asociación Tinerfeña de Escritores, ha convocado el I Premio Literario Amparo Walls Hernández. de Memorias y Biografías. Para consultar la Bases del premio, abrir en el siguiente enlace:

 

            https://letrasbirmagen.wixsite.com/asociacionescritores/concurso-literario-2019

Leer más

Yamil Omar y Walt Whitman ["que nadie te quite el derecho a expresarte"]

 © Alberto Omar Walls

A veces me vienen nubarrones a la mente, que son ecos de viejas heridas. Y entonces he de recurrir más intensamente a mis autodefensas: la meditación, la poesía y a pensar que el mundo no me espera ni se va a detener por mí. Aunque he de seguir haciendo lo que mejor sé hacer (o lo aprendo con cada acto creativo: escribir, dirigir, dar clases, leer, investigar...).

Andamos en los aledaños de don Carnal, y sé de muchos que ya tienen los disfraces gastados y llenos de manchas, pero hoy recordé aquel concreto martes de Carnaval, cuando fuera un 4 de marzo del año 2.000. Estábamos Yamil Omar y yo en un bar frente a la Ermita del Hermano Pedro en La Escalona del Municipio de Arona, en el sur de Tenerife; no en Italia, claro está. Detuvimos la conversación, porque vimos pasar a alguien por delante de nosotros. Me miró aguzando la mirada como un zorro, y me dijo:

-          Es la manera de llevar el cadáver…

Cuando este hermano mío te habla así, se le afila la mirada, y me recuerda al viejo Walt Whitman, ese gran poeta de mi juventud que escribió el más excelso cantar de los cantares humano titulado Hojas de Hierba. Por supuesto que me interesó lo que me había dicho, por eso saqué mi libreta de siempre donde apunto ideas y frases, aunque no sea la misma libreta, y, mientras escribía lo que le había oído decir, pregunté si lo conocía de algo. Y me aclaró:

-          Eso es cuestión ósea. Las posturas del cuerpo… Está la arrogancia también, pero es una manera de llevar el cadáver. Son personas, a pesar de las apariencias, que tienen poco que contar, como si estuvieran muertos. Es una manera de adelantar, traer el futuro al presente…

E insistió en la misma idea:

-          Es la forma de llevar el cadáver, como si ya estuvieran muertos...

Walt Whitman se enfadaba con quien estuviera muerto en vida, aunque sentía honda compasión, porque sostenía, entre otros maravillosos poemas, que a este mundo le vendrá el tiempo en que...

Surgirá un nuevo orden

y sus hombres serán

los sacerdotes del hombre,

y cada hombre será

su propio sacerdote…

 

Es hermoso poder leer aún hoy a este nómada de la vida, quien a finales del siglo XIX jaleaba a quienes le quisieran escuchar, diciéndoles tantas verdades que mantienen aún vigencia, como las de este otro genial poema, titulado No te detengas:

 

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,

sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,

que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías

sí pueden cambiar el mundo.

 

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,

nos enseña,

nos convierte en protagonistas

de nuestra propia historia.

 

Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:

tu puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,

porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:

el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes.

 

            Los junto hoy en sus imágenes por varias razones, porque este martes pasado, 26 de febrero, Yamil, ¡ese pedazo de artista!, cumplió sus primeros ochenta años, ¡felicidades, hermano!; y porque este hermano mayor nuestro es también un poeta que escribe sus hermosos poemas en sus cuadros y toda su obra plástica, también porque para cuando lo oyes hablar destila una sublime abreviatura del alma que es lo que define a la exquisita poesía, como en aquella expresión tan sutil en la que aunaba visión y expresión atrapadas en una idea; por su constante rebeldía artística e incontestable capacidad de sorprender en sus hallazgos plásticos, y en todos los casos mostrando una vanguardia muy personal, inefable; como lo fue Whitman en su época.

            Hay una anécdota que creo que nunca se ha escrito sobre ella, que reproduce tanto el espíritu de su vanguardia plástica como de su rebeldía social. Corría el año de 1964, y a la sazón Yamil apenas contaba con 25 años, pero ya era un artista reconocido en el ambiente tinerfeño, y sobre todo mantenía un cordial entendimiento con varios miembros del Grupo Nuestro Arte. Se convoca una exposición en el Museo Municipal auspiciada por dicho grupo, pero subvencionada por el Ayuntamiento santacrucero. Yamil presentó a dicho encuentro su magnífica obra "Puerta": una obra anticonformista y denunciadora de los juegos económicos de la época, pues en el centro de ella pegó un recorte de periódico de entonces que aludía a los dineros de la Iglesia de Roma, algo así como el titular llamativo de "un cardenal mafioso" [ahora no sería para tanto, pero antes era tenido por grave]. Alertados los políticos de entonces, los organizadores se permitieron la libertad de corregir esa denuncia en la propia obra plástica, es decir en la misma "Puerta" que ya estaba colgada en las paredes del museo, y, cuando el pintor se enteró, corrió hasta la sala y sacó, escaleras abajo, su obra pop-art de la galería. Se produjo un escándalo de gritos donde Yamil reivindicaba su libertad artística de expresión y, Pedro, u otro, le prohibía retirar la obra y no recuerdo más... Un día de estos tendré que preguntarle a Yamil por la versión exacta y completa del suceso.

 

            Y hasta porque a estas alturas de la vida Yamil Omar y Walt Whitman se parecen físicamente. ¿O no?

Leer más

Los cuerpos no tienen color

© Alberto Omar Walls

 

A primera hora de la mañana ya está un amplísimo grupo de viejitos bañándose en la playa y, a lo largo de la orilla, corriendo de aquí para allá como si se les hiciera tarde para algo. Todo tiene una razón, incluso las prisas a esas edades. En las primeras horas, la luminosidad del día es amable tanto para la vista como para la piel (que, para la luz, son lo mismo). Pero sobre las diez y media u once, el sol empieza ya a expresarse con cierta dureza o inclemencia. Aunque la luz ultravioleta se meta a tope ya avanzado el día, es verdad que es buena para determinados tratamientos de la piel, aunque también pueda dañarla.

 

Se supone que los cuerpos no tienen color, porque el color que creemos ver se manifiesta con unas propiedades específicas de los cuerpos a la hora de reflejar, transmitir y absorber… la luz que reciben.  Por lo que la impresión del color de un cuerpo dependerá de la composición espectral de la luz con que se ilumina y las propiedades que tiene de reflejarla, transmitirla y absorberla el material sobre el que se incide. Por eso es tan importante la iluminación en el teatro, en el cine, en cualquier tipo de interior, o en las calles y en los propios edificios monumentales… ¡Ay, qué tristes los edificios de Tenerife, aún no han aprendido a hacer arte con la luz en sus fachadas!

 

Los colores representan determinadas cantidades de energía, o sea de calor… Las ondas de la luz afectan a nuestros ojos de manera diferente, por lo que nuestro cerebro interpreta que vemos unos colores u otros. El color de un objeto depende de cómo incide la luz sobre él. Los colores azul, rojo y verde son los colores primarios de la luz, y al mezclar estos tres colores se pueden crear todo el resto del espectro. La retina de los ojos tiene células sensibles a determinados colores de la luz; algunas células responden solo al rojo, otras solo al verde y otras solo al azul. Si sobre la retina inciden cantidades iguales de luz roja, azul y verde, vemos blanco. Si inciden el rojo y el verde, vemos amarillo.

 

Como se sabe, para que cualquier cuerpo sea visto por el ojo humano, ha de haber una luz incidente, que sea luego una luz reflejada, por tanto transmitida y, en su final absorbida. Son las cualidades o factores de reflexión, transmisión y absorción de algunos materiales las que entran en juego a la hora de utilizar cualquier tipo de luces. Al sonido le ocurre algo parecido, pero hoy estamos pensando en la luz que nos rodea y la que se utiliza expresamente para conferirle a determinados objetos una visibilidad, sea artística o no. O para defendernos de la temperatura que emite la luz. Aunque, al final, todo sea vibración de longitud de ondas, sigamos hablando de luz y colores. Son palabras, pero es con lo que nos entendemos.

 

La luz blanca solar contiene una degradación de colores que va del rojo al violeta, y cuando incide sobre un prisma de cristal refleja ese espectro de colores semejante al arco iris o a la bandera gay o a los colores de los siete chakras corporales. Lo que sucede cuando la luz incide sobre un objeto, porque los materiales absorben unos colores y reflejan otros, es que los colores que vemos, son los colores que el objeto refleja.

 

Hablar de color es casi igual que hablar de calor. Recuérdese que la luz natural blanca, la que emite el sol con el cielo despejado, tiene una temperatura de color de 5.800ºK cuando se encuentra en su cenit, y de 2.000ºK cuando está en el horizonte [grados Kelvin, K = º C+273), con lo que, ciertamente, no será lo mismo bañarse a primera o última hora que a las doce del medio día o a las cuatro de la tarde.

 

 Aún me sigue asombrando ver todos los días esos cuerpos re-blanquecidos puestos a achicharrarse sobre la arena bajo un sol de justicia. ¿Pero es que nadie les dice en la Extranja de donde vienen que el sol de aquí es un sol absolutamente Yang y no un sol Yin como el de esos nortes? Claro está, la oblicua de los rayos solares no es la misma en todos los lugares de la Tierra, y el padre Sol no se las va a dar con miramientos; que si a los que van a tostarse, con suavidad; que si a los desiertos y los océanos a todo meter para favorecer la evaporación, que si a las selvas por lo de la clorofila…

 

El viejo dicho de que todo dependerá del color del cristal con que se mire se basa en una realidad científica y aunque la aprovechemos para explicarnos muchos aspectos subjetivos de la vida diaria y la literatura creativa, es absolutamente comprobable. ¿A que ahora se comprende un poquito más la blancura, tan estética, de los pueblos andaluces? Me dijo alguien el otro día, ¿por qué vas de blanco?, ¿te has hecho de una secta? ¡Leches! -dije pegando un respingo-, ¿de dónde te has sacado de que el blanco sea sectario? En cualquier caso, el blanco podría interpretarse como la unión de todos los colores…

 

¿Quién tiene en su casa, colgado del armario de la ropa un calorímetro, que es el aparato que se usa para medir la temperatura del color? Pues no estaría mal tenerlo a la hora de servirse de unos colores u otros, porque todo color tiene una temperatura. La llamada luz cálida tira hacia el amarillo-rojo con una temperatura de color por debajo de los 3.000ºK. La denominada luz fría, por el contrario tira hacia el azul-violeta, con una temperatura de color elevada, 8.000ºK a 10.000ºK. Y el ultravioleta, no digamos…

 

Por ejemplo, un decorado teatral pintado de color verde medio le ocurrirá lo siguiente: que el 30% de la luz incidente es reflejada, y no se transmite y absorbe un 70% de la misma. Ahí, para iluminar, hay que echarle mucho arte y focos, aunque si hay suficiente presupuesto, el diseñador de luces se puede entregar en la creatividad; pero en el caso de una seda blanca, la luz incidente es reflejada en un 38%, transmitida un 71% y absorbida en un 0,01%. Es decir, el decorado verde, solo refleja el color verde y anulará todos los otros posibles del espectro que podrían ser vistos por el ojo humano. Por eso yo, en Los Cristianos, me visto de blanco, ¡evidente, porque así iré por la calle más fresquito!, ¿o no?; pero si tuviera que iluminar un decorado, ¡uff, qué problemón! El color blanco, refleja todos los colores, mientras que el negro los absorbería todos. Si sobre la retina inciden iguales cantidades de luz roja, azul y verde, vemos blanco, pero cuando solo inciden el rojo y el verde, vemos amarillo. Es decir, que cuando me visto de blanco, en realidad voy de rojo, azul y verde [los tres colores de la bandera de Azerbayán!], pero el ojo humano los junta por igual y ve… el blanco.

 

Siempre dependerá del espacio escénico, del tipo de la obra, de la vestimenta de los personajes y del gusto del director e iluminador; pues no sería lo mismo iluminar un Hamlet tristón y paranoico, del gran maestro Shakespeare, con su destructivo ser o no ser a las espaldas, que un montaje psicodélico y marchoso de la Lisístrata del genial Aristófanes, cuando las mujeres atenienses se ven obligadas a domesticarles la sexualidad a sus maridos guerreros una vez que los dejaran sin caudales para hacer sus guerras. Aunque de todo se puede ver a partir de la milagrería de la luminotecnia. Ah, aún recuerdo aquella bella iluminación de El cerdo, que el gran Cuco Pérez Afonso trajo a la isla con un Echanove mucho mejor actor, por supuesto, que sus personajes televisivos…

 

Recordemos algunos conceptos:

     ESPECTRO VISIBLE Es el que se encuentra situado desde el ultravioleta al infrarrojo, comprendiendo el campo desde 400nm a 800nm de longitud de onda, pasando por el azul, el verde, el amarillo y el rojo.

 

     PUNTO DE COLOR Es el dado por las coordenadas tricromáticas (x, y, z) y corresponde a la relación de cada uno de los tres componentes tricromáticos (azul, rojo, amarillo). La suma de las tres coordenadas es igual a 1. Dos coordenadas (x, y) son suficientes para definir un punto de color (cromaticidad).

 

       El punto de color perfecto corresponde al blanco, siendo aquel que tiene una proporción igual en las tres coordenadas (x=0,333 y=0,333, z=0, 333).

El punto de color permite diferenciar todas las fuentes de luz y situar claramente la sensación de color (estímulo) recibida por el ojo.

      Cuando se sube la luminaria de un teatro (a unos 8 metros), comienza a trabaja la maquinaria de escena. Mientras, posiblemente, y para ganar tiempo, otros técnicos habrán estado poniendo la luz fuera del escenario, frontal en palcos, por ejemplo... Respecto de la parte eléctrica, se hace el reparto o enclavi­jado asignando a cada nº del foco el que tenemos en el dimers que le corresponde; 2,5 KW por canal es la potencia normal de un dimers, con lámparas de focos de 2.400 w (aprox.). Siguiente paso, dirigir los proyectores, por lo que necesitamos una persona en la mesa y otra en la escalera.

 

Por si lo quieren saber a la hora de ir a la gran fábrica de ilusiones, el Teatro: Tipos de proyectores con los que es usual trabajar en un teatro mediano:

   Proyector de lente plano convexa: se trabajó con él en el pasado, pero hoy tiene muchos inconvenien­tes;

    Fresnet, de lente difusa, la luz baña grandes zonas y sirve para empastar;

    PC, prisma convexa, crea un seguido de iluminación continua;

    Recorte, dos lentes una sobre otra, moviendo una u otra nos da la exactitud de un haz de luz perfecto. Y con las palas adjuntas podemos recortar el haz (vale mucho para calles, tramas, panoramas, etc.);

   Panorama o haz extensivo (es un baño de luz uniforme que vale expresamente para panoramas y cicloramas);

  PAR o rokes, son proyectores que llevan incorporado el efecto óptico a la lámpara (son de hojalata y más baratos y no se les coloca visera, de fácil montaje). La Lámpara de Descarga o de gas más electricidad, es un tipo de lámpara que está aún en experimentación.

 

  El objeto del trabajo del técnico en iluminación es combinar los focos para conseguir unos ambientes. Cada efecto se conjuga en máster o conjunto de unión de focos que se agrupan en la mesa. El paso de uno a otro, lo llamamos transfer (o transferencia de un efecto a otro). En realidad, las posibilidades de iluminación son infinitas si contamos con mesas de iluminación avanzadas, por ejemplo, computerizada y programas de ordenador.

 

   Y cuando vamos paseando por la calle, ahí tenemos la puesta en escena diaria de millones de colores y cuerpos moviéndose milagrosamente en el espacio.           

   ¿Cómo conseguirá el Sublime Autor Divino conjugar a tantos actores, en tan amplia escena y con tantos cambios de luces?

 

 

Creado el Premio Amparo Walls Hernández

           La Asociación Tinerfeña de Escritores, convoca el I Premio Literario Amparo Walls Hernández. de Memorias y Biografías. Para consultar la Bases del premio, abrir en el siguiente enlace:

            https://letrasbirmagen.wixsite.com/asociacionescritores/concurso-literario-2019

 

        Amparo Walls Hernández, en sus escritos, testimonia el Santa Cruz antiguo de los años veinte y treinta del siglo pasado. Es la autora un tanto tardía de dos bellísimos libros titulados Mariposas de papel y Párrafos de la memoria, pues comenzó a escribir a partir de los noventa años cuando tenía ya mucho tiempo para recordar, y, como conservaba intactas la lucidez y la memoria, decidió editar sus memorias juveniles, donde el ya casi olvidado y antiguo Santa Cruz de los años veinte y treinta, recobra protagonismo. Nos lo contó así: ¿para qué escribir a los noventa y dos años?, ¿para qué…? Y se contestó: pues para experimentar muchas sensaciones dormidas, darle movimiento al cerebro y voluntad al vivir. Pero sobre todo para regalar a sus hijos, nietos, bisnietos, descendientes y lectores estos ramilletes de aromas del pasado, este airecillo fresco que tanta falta nos hace en nuestro mundo revuelto y tan falto de valores... Y para que con los sabores y los olores de otras épocas recuperemos la ternura que aún late y parpadea en nuestro interior haciendo resurgir el familiar y entrañable tesoro de ideas e ilusiones.

"Un genio maléfico", nueva novela de Alberto Omar Walls

Leer más

Aniversario del nacimiento de Amparo Walls Hernández

                       Quien escribe, vive por siempre en sus libros...

 

            En 1914, la noche del 31 de marzo para el 1 de abril, nacía en el viejo Santa Cruz de Tenerife, Amparo Walls Hernández quien, andando los años, se daría a conocer como una escritora que vendría a incorporar a sus escritos el valor testimonial de una ciudad que la vio nacer y crecer.

 

         Amparo Walls Hernández, en sus dos libros recuerda con lucidez el Santa Cruz antiguo de los años veinte y treinta del siglo pasado. Es la autora un tanto tardía de dos bellos libros titulados Mariposas de papelPárrafos de la memoria, pues comenzó a escribir a partir de los noventa años, cuando tenía ya mucho tiempo para recordar, y, como conservaba intactas la lucidez y la memoria, decidió editar sus memorias juveniles, donde el ya casi olvidado y antiguo Santa Cruz de los años veinte y treinta, recobra protagonismo. Nos lo contó así: ¿para qué escribir a los noventa y dos años?, ¿para qué…? Y se contestó: pues para experimentar muchas sensaciones dormidas, darle movimiento al cerebro y voluntad al vivir. Pero sobre todo para regalar a sus hijos, nietos, bisnietos, descendientes y lectores estos ramilletes de aromas del pasado, este airecillo fresco que tanta falta nos hace en nuestro mundo revuelto y tan falto de valores... Y para que con los sabores y los olores de otras épocas recuperemos la ternura que aún late y parpadea en nuestro interior haciendo resurgir el familiar y entrañable tesoro de ideas e ilusiones.

 

           

 

             La Asociación Tinerfeña de Escritores, ha convocado el I Premio Literario Amparo Walls Hernández. de Memorias y Biografías. Para consultar la Bases del premio, abrir en el siguiente enlace:

 

            https://letrasbirmagen.wixsite.com/asociacionescritores/concurso-literario-2019

Leer más

Yamil Omar y Walt Whitman ["que nadie te quite el derecho a expresarte"]

 © Alberto Omar Walls

A veces me vienen nubarrones a la mente, que son ecos de viejas heridas. Y entonces he de recurrir más intensamente a mis autodefensas: la meditación, la poesía y a pensar que el mundo no me espera ni se va a detener por mí. Aunque he de seguir haciendo lo que mejor sé hacer (o lo aprendo con cada acto creativo: escribir, dirigir, dar clases, leer, investigar...).

Andamos en los aledaños de don Carnal, y sé de muchos que ya tienen los disfraces gastados y llenos de manchas, pero hoy recordé aquel concreto martes de Carnaval, cuando fuera un 4 de marzo del año 2.000. Estábamos Yamil Omar y yo en un bar frente a la Ermita del Hermano Pedro en La Escalona del Municipio de Arona, en el sur de Tenerife; no en Italia, claro está. Detuvimos la conversación, porque vimos pasar a alguien por delante de nosotros. Me miró aguzando la mirada como un zorro, y me dijo:

-          Es la manera de llevar el cadáver…

Cuando este hermano mío te habla así, se le afila la mirada, y me recuerda al viejo Walt Whitman, ese gran poeta de mi juventud que escribió el más excelso cantar de los cantares humano titulado Hojas de Hierba. Por supuesto que me interesó lo que me había dicho, por eso saqué mi libreta de siempre donde apunto ideas y frases, aunque no sea la misma libreta, y, mientras escribía lo que le había oído decir, pregunté si lo conocía de algo. Y me aclaró:

-          Eso es cuestión ósea. Las posturas del cuerpo… Está la arrogancia también, pero es una manera de llevar el cadáver. Son personas, a pesar de las apariencias, que tienen poco que contar, como si estuvieran muertos. Es una manera de adelantar, traer el futuro al presente…

E insistió en la misma idea:

-          Es la forma de llevar el cadáver, como si ya estuvieran muertos...

Walt Whitman se enfadaba con quien estuviera muerto en vida, aunque sentía honda compasión, porque sostenía, entre otros maravillosos poemas, que a este mundo le vendrá el tiempo en que...

Surgirá un nuevo orden

y sus hombres serán

los sacerdotes del hombre,

y cada hombre será

su propio sacerdote…

 

Es hermoso poder leer aún hoy a este nómada de la vida, quien a finales del siglo XIX jaleaba a quienes le quisieran escuchar, diciéndoles tantas verdades que mantienen aún vigencia, como las de este otro genial poema, titulado No te detengas:

 

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,

sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,

que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías

sí pueden cambiar el mundo.

 

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,

nos enseña,

nos convierte en protagonistas

de nuestra propia historia.

 

Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:

tu puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,

porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:

el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes.

 

            Los junto hoy en sus imágenes por varias razones, porque este martes pasado, 26 de febrero, Yamil, ¡ese pedazo de artista!, cumplió sus primeros ochenta años, ¡felicidades, hermano!; y porque este hermano mayor nuestro es también un poeta que escribe sus hermosos poemas en sus cuadros y toda su obra plástica, también porque para cuando lo oyes hablar destila una sublime abreviatura del alma que es lo que define a la exquisita poesía, como en aquella expresión tan sutil en la que aunaba visión y expresión atrapadas en una idea; por su constante rebeldía artística e incontestable capacidad de sorprender en sus hallazgos plásticos, y en todos los casos mostrando una vanguardia muy personal, inefable; como lo fue Whitman en su época.

            Hay una anécdota que creo que nunca se ha escrito sobre ella, que reproduce tanto el espíritu de su vanguardia plástica como de su rebeldía social. Corría el año de 1964, y a la sazón Yamil apenas contaba con 25 años, pero ya era un artista reconocido en el ambiente tinerfeño, y sobre todo mantenía un cordial entendimiento con varios miembros del Grupo Nuestro Arte. Se convoca una exposición en el Museo Municipal auspiciada por dicho grupo, pero subvencionada por el Ayuntamiento santacrucero. Yamil presentó a dicho encuentro su magnífica obra "Puerta": una obra anticonformista y denunciadora de los juegos económicos de la época, pues en el centro de ella pegó un recorte de periódico de entonces que aludía a los dineros de la Iglesia de Roma, algo así como el titular llamativo de "un cardenal mafioso" [ahora no sería para tanto, pero antes era tenido por grave]. Alertados los políticos de entonces, los organizadores se permitieron la libertad de corregir esa denuncia en la propia obra plástica, es decir en la misma "Puerta" que ya estaba colgada en las paredes del museo, y, cuando el pintor se enteró, corrió hasta la sala y sacó, escaleras abajo, su obra pop-art de la galería. Se produjo un escándalo de gritos donde Yamil reivindicaba su libertad artística de expresión y, Pedro, u otro, le prohibía retirar la obra y no recuerdo más... Un día de estos tendré que preguntarle a Yamil por la versión exacta y completa del suceso.

 

            Y hasta porque a estas alturas de la vida Yamil Omar y Walt Whitman se parecen físicamente. ¿O no?

Leer más

Los cuerpos no tienen color

© Alberto Omar Walls

 

A primera hora de la mañana ya está un amplísimo grupo de viejitos bañándose en la playa y, a lo largo de la orilla, corriendo de aquí para allá como si se les hiciera tarde para algo. Todo tiene una razón, incluso las prisas a esas edades. En las primeras horas, la luminosidad del día es amable tanto para la vista como para la piel (que, para la luz, son lo mismo). Pero sobre las diez y media u once, el sol empieza ya a expresarse con cierta dureza o inclemencia. Aunque la luz ultravioleta se meta a tope ya avanzado el día, es verdad que es buena para determinados tratamientos de la piel, aunque también pueda dañarla.

 

Se supone que los cuerpos no tienen color, porque el color que creemos ver se manifiesta con unas propiedades específicas de los cuerpos a la hora de reflejar, transmitir y absorber… la luz que reciben.  Por lo que la impresión del color de un cuerpo dependerá de la composición espectral de la luz con que se ilumina y las propiedades que tiene de reflejarla, transmitirla y absorberla el material sobre el que se incide. Por eso es tan importante la iluminación en el teatro, en el cine, en cualquier tipo de interior, o en las calles y en los propios edificios monumentales… ¡Ay, qué tristes los edificios de Tenerife, aún no han aprendido a hacer arte con la luz en sus fachadas!

 

Los colores representan determinadas cantidades de energía, o sea de calor… Las ondas de la luz afectan a nuestros ojos de manera diferente, por lo que nuestro cerebro interpreta que vemos unos colores u otros. El color de un objeto depende de cómo incide la luz sobre él. Los colores azul, rojo y verde son los colores primarios de la luz, y al mezclar estos tres colores se pueden crear todo el resto del espectro. La retina de los ojos tiene células sensibles a determinados colores de la luz; algunas células responden solo al rojo, otras solo al verde y otras solo al azul. Si sobre la retina inciden cantidades iguales de luz roja, azul y verde, vemos blanco. Si inciden el rojo y el verde, vemos amarillo.

 

Como se sabe, para que cualquier cuerpo sea visto por el ojo humano, ha de haber una luz incidente, que sea luego una luz reflejada, por tanto transmitida y, en su final absorbida. Son las cualidades o factores de reflexión, transmisión y absorción de algunos materiales las que entran en juego a la hora de utilizar cualquier tipo de luces. Al sonido le ocurre algo parecido, pero hoy estamos pensando en la luz que nos rodea y la que se utiliza expresamente para conferirle a determinados objetos una visibilidad, sea artística o no. O para defendernos de la temperatura que emite la luz. Aunque, al final, todo sea vibración de longitud de ondas, sigamos hablando de luz y colores. Son palabras, pero es con lo que nos entendemos.

 

La luz blanca solar contiene una degradación de colores que va del rojo al violeta, y cuando incide sobre un prisma de cristal refleja ese espectro de colores semejante al arco iris o a la bandera gay o a los colores de los siete chakras corporales. Lo que sucede cuando la luz incide sobre un objeto, porque los materiales absorben unos colores y reflejan otros, es que los colores que vemos, son los colores que el objeto refleja.

 

Hablar de color es casi igual que hablar de calor. Recuérdese que la luz natural blanca, la que emite el sol con el cielo despejado, tiene una temperatura de color de 5.800ºK cuando se encuentra en su cenit, y de 2.000ºK cuando está en el horizonte [grados Kelvin, K = º C+273), con lo que, ciertamente, no será lo mismo bañarse a primera o última hora que a las doce del medio día o a las cuatro de la tarde.

 

 Aún me sigue asombrando ver todos los días esos cuerpos re-blanquecidos puestos a achicharrarse sobre la arena bajo un sol de justicia. ¿Pero es que nadie les dice en la Extranja de donde vienen que el sol de aquí es un sol absolutamente Yang y no un sol Yin como el de esos nortes? Claro está, la oblicua de los rayos solares no es la misma en todos los lugares de la Tierra, y el padre Sol no se las va a dar con miramientos; que si a los que van a tostarse, con suavidad; que si a los desiertos y los océanos a todo meter para favorecer la evaporación, que si a las selvas por lo de la clorofila…

 

El viejo dicho de que todo dependerá del color del cristal con que se mire se basa en una realidad científica y aunque la aprovechemos para explicarnos muchos aspectos subjetivos de la vida diaria y la literatura creativa, es absolutamente comprobable. ¿A que ahora se comprende un poquito más la blancura, tan estética, de los pueblos andaluces? Me dijo alguien el otro día, ¿por qué vas de blanco?, ¿te has hecho de una secta? ¡Leches! -dije pegando un respingo-, ¿de dónde te has sacado de que el blanco sea sectario? En cualquier caso, el blanco podría interpretarse como la unión de todos los colores…

 

¿Quién tiene en su casa, colgado del armario de la ropa un calorímetro, que es el aparato que se usa para medir la temperatura del color? Pues no estaría mal tenerlo a la hora de servirse de unos colores u otros, porque todo color tiene una temperatura. La llamada luz cálida tira hacia el amarillo-rojo con una temperatura de color por debajo de los 3.000ºK. La denominada luz fría, por el contrario tira hacia el azul-violeta, con una temperatura de color elevada, 8.000ºK a 10.000ºK. Y el ultravioleta, no digamos…

 

Por ejemplo, un decorado teatral pintado de color verde medio le ocurrirá lo siguiente: que el 30% de la luz incidente es reflejada, y no se transmite y absorbe un 70% de la misma. Ahí, para iluminar, hay que echarle mucho arte y focos, aunque si hay suficiente presupuesto, el diseñador de luces se puede entregar en la creatividad; pero en el caso de una seda blanca, la luz incidente es reflejada en un 38%, transmitida un 71% y absorbida en un 0,01%. Es decir, el decorado verde, solo refleja el color verde y anulará todos los otros posibles del espectro que podrían ser vistos por el ojo humano. Por eso yo, en Los Cristianos, me visto de blanco, ¡evidente, porque así iré por la calle más fresquito!, ¿o no?; pero si tuviera que iluminar un decorado, ¡uff, qué problemón! El color blanco, refleja todos los colores, mientras que el negro los absorbería todos. Si sobre la retina inciden iguales cantidades de luz roja, azul y verde, vemos blanco, pero cuando solo inciden el rojo y el verde, vemos amarillo. Es decir, que cuando me visto de blanco, en realidad voy de rojo, azul y verde [los tres colores de la bandera de Azerbayán!], pero el ojo humano los junta por igual y ve… el blanco.

 

Siempre dependerá del espacio escénico, del tipo de la obra, de la vestimenta de los personajes y del gusto del director e iluminador; pues no sería lo mismo iluminar un Hamlet tristón y paranoico, del gran maestro Shakespeare, con su destructivo ser o no ser a las espaldas, que un montaje psicodélico y marchoso de la Lisístrata del genial Aristófanes, cuando las mujeres atenienses se ven obligadas a domesticarles la sexualidad a sus maridos guerreros una vez que los dejaran sin caudales para hacer sus guerras. Aunque de todo se puede ver a partir de la milagrería de la luminotecnia. Ah, aún recuerdo aquella bella iluminación de El cerdo, que el gran Cuco Pérez Afonso trajo a la isla con un Echanove mucho mejor actor, por supuesto, que sus personajes televisivos…

 

Recordemos algunos conceptos:

     ESPECTRO VISIBLE Es el que se encuentra situado desde el ultravioleta al infrarrojo, comprendiendo el campo desde 400nm a 800nm de longitud de onda, pasando por el azul, el verde, el amarillo y el rojo.

 

     PUNTO DE COLOR Es el dado por las coordenadas tricromáticas (x, y, z) y corresponde a la relación de cada uno de los tres componentes tricromáticos (azul, rojo, amarillo). La suma de las tres coordenadas es igual a 1. Dos coordenadas (x, y) son suficientes para definir un punto de color (cromaticidad).

 

       El punto de color perfecto corresponde al blanco, siendo aquel que tiene una proporción igual en las tres coordenadas (x=0,333 y=0,333, z=0, 333).

El punto de color permite diferenciar todas las fuentes de luz y situar claramente la sensación de color (estímulo) recibida por el ojo.

      Cuando se sube la luminaria de un teatro (a unos 8 metros), comienza a trabaja la maquinaria de escena. Mientras, posiblemente, y para ganar tiempo, otros técnicos habrán estado poniendo la luz fuera del escenario, frontal en palcos, por ejemplo... Respecto de la parte eléctrica, se hace el reparto o enclavi­jado asignando a cada nº del foco el que tenemos en el dimers que le corresponde; 2,5 KW por canal es la potencia normal de un dimers, con lámparas de focos de 2.400 w (aprox.). Siguiente paso, dirigir los proyectores, por lo que necesitamos una persona en la mesa y otra en la escalera.

 

Por si lo quieren saber a la hora de ir a la gran fábrica de ilusiones, el Teatro: Tipos de proyectores con los que es usual trabajar en un teatro mediano:

   Proyector de lente plano convexa: se trabajó con él en el pasado, pero hoy tiene muchos inconvenien­tes;

    Fresnet, de lente difusa, la luz baña grandes zonas y sirve para empastar;

    PC, prisma convexa, crea un seguido de iluminación continua;

    Recorte, dos lentes una sobre otra, moviendo una u otra nos da la exactitud de un haz de luz perfecto. Y con las palas adjuntas podemos recortar el haz (vale mucho para calles, tramas, panoramas, etc.);

   Panorama o haz extensivo (es un baño de luz uniforme que vale expresamente para panoramas y cicloramas);

  PAR o rokes, son proyectores que llevan incorporado el efecto óptico a la lámpara (son de hojalata y más baratos y no se les coloca visera, de fácil montaje). La Lámpara de Descarga o de gas más electricidad, es un tipo de lámpara que está aún en experimentación.

 

  El objeto del trabajo del técnico en iluminación es combinar los focos para conseguir unos ambientes. Cada efecto se conjuga en máster o conjunto de unión de focos que se agrupan en la mesa. El paso de uno a otro, lo llamamos transfer (o transferencia de un efecto a otro). En realidad, las posibilidades de iluminación son infinitas si contamos con mesas de iluminación avanzadas, por ejemplo, computerizada y programas de ordenador.

 

   Y cuando vamos paseando por la calle, ahí tenemos la puesta en escena diaria de millones de colores y cuerpos moviéndose milagrosamente en el espacio.           

   ¿Cómo conseguirá el Sublime Autor Divino conjugar a tantos actores, en tan amplia escena y con tantos cambios de luces?

 

 

Creado el Premio Amparo Walls Hernández

           La Asociación Tinerfeña de Escritores, convoca el I Premio Literario Amparo Walls Hernández. de Memorias y Biografías. Para consultar la Bases del premio, abrir en el siguiente enlace:

            https://letrasbirmagen.wixsite.com/asociacionescritores/concurso-literario-2019

 

        Amparo Walls Hernández, en sus escritos, testimonia el Santa Cruz antiguo de los años veinte y treinta del siglo pasado. Es la autora un tanto tardía de dos bellísimos libros titulados Mariposas de papel y Párrafos de la memoria, pues comenzó a escribir a partir de los noventa años cuando tenía ya mucho tiempo para recordar, y, como conservaba intactas la lucidez y la memoria, decidió editar sus memorias juveniles, donde el ya casi olvidado y antiguo Santa Cruz de los años veinte y treinta, recobra protagonismo. Nos lo contó así: ¿para qué escribir a los noventa y dos años?, ¿para qué…? Y se contestó: pues para experimentar muchas sensaciones dormidas, darle movimiento al cerebro y voluntad al vivir. Pero sobre todo para regalar a sus hijos, nietos, bisnietos, descendientes y lectores estos ramilletes de aromas del pasado, este airecillo fresco que tanta falta nos hace en nuestro mundo revuelto y tan falto de valores... Y para que con los sabores y los olores de otras épocas recuperemos la ternura que aún late y parpadea en nuestro interior haciendo resurgir el familiar y entrañable tesoro de ideas e ilusiones.

Inmortalidades

Leer más

"Mariposa de papel", un bello libro de Amparo Walls Hernández quien, tal día como hoy, voló al Otro lado.
"Mariposa de papel", un bello libro de Amparo Walls Hernández quien, tal día como hoy, voló al Otro lado.