Celebrando aniversario

            

            celebrando aniversario y los premios amparo walls hernandez

 

            Tal día como hoy, el 1 de abril de 1914, nacía Amparo Walls Hernández en el santacrucero barrio de El Cabo. Siendo de condición pacífica, y amante del arte, no obstante en su vida conocería no solo las muchísimas guerras del año 14 y las siguientes, sino las muchas otras que vendrían, pues trascendió pocos días antes de cumplir los 97 años. Siglo este pasado que no se ha dado a conocer precisamente por los deseos pacifistas de la humanidad y, por lo que llevamos en la andadura de estos años veinte, no parece que andemos en el camino de vivir en la paz. Pero, al parecer, esa es parte de la condición humana. De hecho conoció a quien sería luego su marido, Sulaimán Omar Zaruk, un día de marzo de 1937, cuando las tropas desfilaban por delante de Capitanía. Si algo definitivo nos enseña la vejez es el lento ejercicio o don de la resiliencia permanente.

 

         En este caso, a ciento siete años vista, y como lúcidamente opinó el gran Allan Kardec (El respeto que se tiene por los muertos no es por la materia, sino por el recuerdo del espíritu ausente; es análogo al que se tiene por los objetos que le pertenecieron, que él tocó y que los que le han amado guardan como reliquias), el recordar hoy a Amparo Walls Hernández, y prolongar su recuerdo, a través tanto de sus propios libros como los de quienes con todos los honores han ganado su premio, es rendirle homenaje respetuoso a su espiritualidad artística, gran sensibilidad y poderosa capacidad de amar.

 

         Amparo Walls Hernández fue la autora tardía de dos hermosos libros titulados Mariposas de papel y Párrafos de la memoria, pues empezó a publicar a partir de los noventa años. En ellos habla, a modo de memoria novelada, de sus recuerdos, tanto los de su infancia como los de sus experiencias de adulta, ya casada y con seis hijos, nietos y bisnietos. Sus libros, de gran sensibilidad y sencillez, encantan al lector por su cercanía y amor a lo cotidiano, la naturaleza, la infancia, el arte y la experiencia o el don de entregarse a la vida.

 

         La asociación de escritores, ACTE, ha venido convocando un premio que lleva su nombre, y en estos dos años recientes han sido publicados los dos bellos libros que fueron premiados en el 2019 y el 2020: Espejismos en rosa y amarillo, de Alicia Contreras García y Una felicidad sin tiempo de Fabio Carreiro Lago (Sur & Norte, Arqueología Experimental, Los amigos invisibles, El jardín de los púnicos, entre otros títulos). En el caso de Una felicidad sin tiempo, no se ha podido presentar aún debido a las restricciones de convocatoria y posible encuentro social, debido al Covid19.

 

         Con mucho cariño, aquí dejo constancia de esta singular efemérides y de las portadas de los magníficos libros ya citados.