¿Qué ocurre con ciertos periodistas?

    ¿Pero qué ocurre con algunos periodistas de los poderosos medios de comunicación social? Con la gran capacidad que tienen de influir positivamente en algunas clases y estamentos sociales, no sólo en el gremio de la política, deberían acabar ya con tanta reiterada obsesión diaria por tapar los mismos casos de corrupción económica y política. Sería bueno que recordaran que su principal deber sigue radicando en informar objetivamente.

 

    Podrían dedicarse a propiciar encuentros serios en los que participen especialistas altamente cualificados, no periodistas amañados o simples ciudadanos de a pie. ¿Para qué?, primero para que clarifiquen, teóricamente, el panorama actual y el futuro de nuestra sociedad y, al tiempo, para aconsejar eficazmente a los gobiernos. Sabemos que nada de estas cosas son el papel de la prensa, ¡pero como llevan tantos años haciéndolo, tan difícil se le pone a los periodistas poderosos de ciertos medios de comunicación?, ¿que sean verdaderamente objetivos y no manipulen los hechos?

 

    Aceptemos que ahora mismo todos sólo podemos llegar a ser espectadores de cualquier tipo de medio de comunicación, ni siquiera ya podemos intentar ser lectores o escuchadores objetivos; entre otras razones, porque las empresas no lo son ni los profesionales que dan la cara pública. No nos queda otra que ser espectadores de un entramado espectacular que se publicita a sí mismo como el mejor camino del ocio y la información, engarzados en una lucha diaria por las audiencias, sea tanto escrita, fm, televisiva o digital.

 

     La eficacia de los medios de comunicación nos parece cada vez más dirigida a la manipulación del espectador, porque se duda de la satisfacción que alcanzan los supuestos objetivos de comunicación en la población. Si sólo cabe la lucha de audiencias, ¿qué les importa mentir, manipular, hacer cabriolas en el aire cuando, para poder tenerte detenido ante su medio, se busca la pasividad y la idiotización del espectador? La efectividad que siempre se ha definitivo por la relación entre el resultado y el objetivo, es totalmente descalificable si sólo busca cubrir altas cotas de audiencia, aunque la eficiencia quizá sea buena desde la perspectiva de sus ganancias económicas.

 

     Y dado que ningún medio de comunicación es imparcial, ¿por qué no llegar al acuerdo general y utópico de contar los hechos simplemente como son?

 

    Como ejemplo de esa necesidad: visionen este vídeo de El Gran Debate de T5, ante un hecho tan descalificable y terrible sobre el abusivo tema que se planteaba sobre los desahucios. ¿Ahí no tendrían los periodistas oportunidad de ejercer una labor solidaria y esencial que realizar sin atender a sus juegos políticos? ¿Por qué no están todos ellos cogidos de las manos, y puestos de acuerdo, en problemas sociales tan sustanciales como el que abordaba ese debate del pasado 20 de julio? ¡Que pena!, ¿verdad? Aquí va el enlace, no tiene desperdicio:

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Carmen (viernes, 09 agosto 2013 11:03)

    Alberto de acuerdo contigo en todo lo que expones, una autentica verguenza la de algunos periodistas, que son serviles con los que les pagan o con la ideologia que tienen y no informan con veracidad, que es lo que los ciudadanos esperamos. Saludos.