Lee con tu hijo

© Alberto Omar Walls

 

    Enseña a tu hijo a sentir el goce de los cuentos y los relatos, a leer en voz alta, a escuchar y entender las emociones según los tonos de la voz. Que se acostumbre a leer y que deje a un lado las maquinitas. Léele relatos para dormir y selecciona un día a la semana en que la familia se reúne en torno a la lectura de un libro; luego, haz tertulia sobre lo escuchado. Así, de vez en cuando, una horita, no le hace daño a nadie. Deja de lado tanto fútbol, nos están abduciendo y lo permitimos estólidamente. Respira diafragmáticamente, aprende a meditar y enseña a tus hijos, para que luego, más adelante, les sea fácil administrar sus emociones y sus demonios internos. Te aseguro que la poesía no les va a hacer daño alguno.

 

   Como dice Pere Ginferrer, cualquier tiempo es bueno para el poeta genuino ["Una ilusión óptica", ABC Cultural, 1 septiembre 1995, p.18)], y agrega: El genio poético, y aún el talento e ingenio, son insustituibles, individuales e inmunes al entorno. En cualquier pueblo lejano o en cualquier barrio de cualquier ciudad un muchacho o una chica, de quienes nadie hace caso, están empezando hoy mismo a escribir la gran poesía de mañana.

 

    Estoy de acuerdo con el poeta Ginferrer, y no concibo un buen relato o escritura si no está presente el talento en mayor o menor medida. Mas Boul de suif es una pieza tan extremadamente cuajada de talento que hace de su autor, a los treinta años, uno de los más conocidos en Francia, ¿y quién puede aventurarse a decir qué técnicas o artificios utilizó el genial Guy de Maupassant, en 1879, para hacer de su relato Bola de Sebo una obra tan redonda, tan perfecta?, ¿la lectura de los escritos del maestro Flaubert?. ¡Quién lo sabe!, ¡quizá fuera influido también por las lecturas nocturnas, a la luz de una vela, acompañado de un abuelo metódico e insomne!

 

    Igual destino del buen talento se observa en muchos poetas, de los que Rimbaud es otro ejemplo cimero. Por supuesto que la gran escritura es cuestión de talento, ¡pero ojo!, a pesar de ello también se debe hablar de técnicas, aprendizajes, y de diferencias estructurales frente a otras formas de componer los géneros literarios, y, ¡qué duda cabe, de lo que no vemos ni podremos jamás rastrear sin el poder de la intuición!, de una eficaz y constante educación infantil, familiar...

 

 

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