La Mente y los multiversos

       © Alberto Omar Walls

 

     ¿Qué es la mente? ¿Estará situada y trabajando en nuestros cerebros? A mí me gusta decir que tenemos dos cerebros, pero se da por hecho que nuestro cuerpo contiene un solo cerebro físico, aparentemente dividido como las nueces en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo, unidos ambos por un cuerpo calloso. El derecho rige la parte izquierda del cuerpo, y el izquierdo la derecha. Ambos hemisferios ejercen funciones distintas aunque, en muchos casos, se complementan. Por supuesto si atendemos a las dos básicas funciones del ser humano, la racional y la primitiva, entonces poseemos dos cerebros, pero siempre estarían también en relación conformando una misma vida individual. El cerebro físico, tomado como unidad en apariencia escindida, controla la mayoría de las funciones del cuerpo, y en él hallan su asiento también aquellas que pudiéramos llamar metafísicas, es decir, que van más allá de lo físico. Se sabe mucho de las funciones que realizan los hemisferios cerebrales, pero no el cómo se interconectan al cien por cien, ni quién sea el responsable de que lo hagan (no sólo desde la química o la fisiología).

 

    Se dice, al parecer, que el hemisferio izquierdo es el responsable de nuestra facultad de expresión. Posibilita aprender a reunir conceptos que luego se traducen en palabras concretas de un idioma aprendido; por lo que es responsable del vocabulario, la comprensión verbal, de la memoria, el manejo de información lógica y el uso de la información matemática, la organización de la sintaxis, la discriminación fonética, la atención focalizada, el control del tiempo, planificación, ejecución y toma de decisiones y memoria a largo plazo… El derecho se conduce como un un hemisferio integrador, de síntesis más que de análisis, especializado en sensaciones, sentimientos, prosodia y habilidades espaciales; visuales, sonoras, artísticas y musicales. Concibe las situaciones y las estrategias del pensamiento de una forma total, pues integra varios tipos de información referidos a los cinco sentidos, como los sonidos, imágenes, olores, sensaciones y los procesa y agrupa conformando un todo coherente. Es esencial saber que muchas de las actividades atribuidas al inconsciente le son propias, por lo que los sueños, las premoniciones o lo que llamamos intuiciones son jugadas desde este sector derecho. Como es lógico, faculta pero no toma decisiones; procesa por síntesis, conformando la información a partir de sus elementos y dando una respuesta de conjunto, pero es el individuo, a través de toda su compleja conformación cultural y de creencias, quien se ha de conducir en una dirección u otra.

 

    El hombre pertenece al hemisferio cerebral derecho, y la mujer al izquierdo, aunque sus posibles interrelaciones llegan a los dos. El hombre siente más emociones que la mujer, pero las mujeres las expresan continuamente y en mayor cantidad, por lo que alargan sus vidas; si la mujer huye ante un peligro, el hombre, actúa. La mujer logra trasladar más y mejor sus emociones (del lado derecho) a la racionalización y fábrica de verbalización del lado izquierdo, con lo que logra expresarse más y mejor (con las amigas y en grupo), etc... Si pensáramos en un orador, sea político o profesor, exponiendo en una clase o disertando ante su público, nos sería muy fácil descubrir qué tipo de persona es en función del uso de sus dos hemisferios cerebrales: si le predominara lo visual, lo acústico, lo táctil… Vamos, que si solo dice palabras tras palabras y conceptos tras conceptos, frío y distante desde su estrado; o si, por el contrario, se expresara no solo de manera verbal con lo acústico (las palabras) sino que, sobre todo, incorporara lo visual-espacial y lo táctil-gustativo, integrando de manera global todos los sentidos. Estos segundos son los oradores más deseados y que arrastran masas, porque llegan al público, pues serían aquellos comunicadores que más usan las funciones del cerebro derecho, es decir, se sitúan más cercanos a la generalidad, por más hiperestésicos, en el sentido de sensitivos y humanizados. Son aquellas personas a quienes su público desearía abrazar o darles un apretón de manos… o tener un hijo suyo.

 

     Mac Lean [1979] dijo que el cerebro es aquello que funciona tres en uno: 1º- el de los reptiles, que comporta el conocido celo y la agresión, 2º- el de los mamíferos, donde juegan las emociones, y 3º- el neocórtex, donde se asentaría la inteligencia lógica y conceptual. Francisco Varela [1990], propuso la existencia de un nuevo cerebro que no se encuentra concentrado en la cabeza, sino que tiene que ver con el sistema inmunológico disperso en todo el cuerpo a través de los órganos y del fluido linfático. Así habría dos cerebros en el cuerpo, uno cognitivo y el otro inmunológico. Se está hablando también de un tercer cerebro situado en el plexo solar.

 

   ¿Pero qué es la mente y dónde se asienta? ¿Algún investigador ha dado ya el paso para señalarla? Está claro que la psicología no ha dado soluciones, aunque trabaje con ella (o frente a ella), y quizá en este dilema o misterio se han adentrado con más respuestas los biólogos y los neurocirujanos, por lo que traigo aquí un elemento más de controversia, sin pretender, como es lógico, coadyuvar con ello al conocimiento de la humanidad, sino, por el contrario, crearle más caos y conflictos, pues creo que en medio de ellos es como podrá ir viendo la luz muy poco a poco… Que es como viajamos los humanos, pasito a pasito.

 

     Aquí va: empiezo con una nueva pregunta: ¿cuál es el primer lugar que habitamos o sentimos cuando nacemos en este mundo físico? Cuando hago la pregunta, todos me responden, pues que a su mamá, a la habitación de la clínica, a la comadrona… ¡Pero, realmente, el primer espacio que habitamos, y que ya hemos estado habitando antes, es nuestro propio cuerpo! Y junto a ese cuerpo, en el momento de nacer, se han unido seis cuerpos más, aparentemente invisibles a nuestros ojos, y que al parecer pueden ser fotografiadas sus emanaciones o estados energéticos en el llamado aura, con la máquina Kirlian. Esas emanaciones surgen de los centros energéticos o chakras de los cuerpos expresando sus características, y conformando un todo llamado cuerpo humano o individuo. Y cada uno de esos cuerpos tiene, entre otras capacidades, unas funcionalidades muy específicas.

 

     Tendríamos siete espacios, principios o cuerpos, y no uno solamente. Aunque los siete cuerpos se agrupan y asientan en el cuerpo físico, que es el que todos conocemos y usamos para relacionarnos (al menos cuando estamos despiertos). Por tanto, un cuerpo físico aparentemente compacto, que acepta el enclave de seis funciones o principios más, incluso el suyo. Así, si partimos del Físico, vamos integrando el Astral, luego el Prana o Vitalidad, luego el Cuerpo del deseo y pasiones, el quinto principio es el Cuerpo Mental (superior e inferior), el sexto sería el Alma, y el Séptimo espacio o principio, es el Espíritu, como representante en el individuo de lo esencial cósmico (recordemos la mónada griega o agnóstica). Por supuesto, nada de todo esto que resumo al mínimo lo acepta nuestra ciencia cotidiana, pero sí alguna otra de las ciencias marginales, tanto las esotéricas occidentales o las referidas a la tradición milenaria de las culturas china e india.

 

    Se sabe que todo lo que existe es Energía y que se manifiesta en escalas infinitas de vibraciones, tanto la materia como la energía, desde lo más sutil hasta lo más denso, dando lugar a los cuerpos como a los mundos, siendo la combinación de los elementos energéticos la que genera todas las infinitas expresiones en la existencia. Se ha dicho, que la física cuántica demuestra que hay vida después de la muerte, porque la muerte es una ilusión creada por nuestra conciencia. El doctor Robert Lanza ha llegado a afirmar que los humanos creemos en la muerte porque nos han enseñado a creer que morimos; es decir, nuestra conciencia asocia la vida con el cuerpo porque sabemos que el cuerpo muere. ¿Y qué ocurre con los otros cuerpos? Según su teoría biocéntrica la biología y la vida originan la realidad y el universo, y no a la inversa, por lo que la conciencia determina la forma y el tamaño de los objetos del universo. Y si aceptamos que el espacio y el tiempo son herramientas de nuestra mente, la muerte y la idea de la inmortalidad existen en un mundo sin límites espaciales ni lineales, porque hay una cantidad infinita de universos (los llamados multiversos de la física cuántica) en los que diversas variaciones de personas y situaciones existen y concurren simultáneamente.

 

    No creo que haya muchas dudas ya en que la percepción humana participa en el comportamiento de la materia y la energía, por lo que vuelvo a mi pregunta primera: ¿qué es la mente y qué la compone? Si, acaso, iría por partes, insistiendo: ¿dónde se asienta la mente?, ¿en la glándula pineal, en el timo, en la glándula pituitaria?, ¿en el corazón? ¿Por qué actúa y cuáles son sus mecanismos?, y, quizá, sobre todo: ¿para qué actúa? y ¿desde dónde actúa?, o… ¿desde cuándo?, ¿asociada con quién o qué…?

 

   En el Kibalyón se dice que todo en la existencia es Mente (con mayúscula), no solo energía o materia, algo que va más allá, y a lo que se le puede llamar espíritu o esencia real. ¿Respondería eso a la pregunta sobre qué es la mente humana? ¿Será la Mente creadora ese todo tan complicado que necesita a su vez que el individuo esté conformado ahíto de cuerpos, principios o espacios funcionales, con el fin de que en un ansia de simplificación y búsqueda vaya trabajándose interiormente pasito a pasito, cuerpo a cuerpo, uno a uno hasta completar los siete caminos que le conduzcan al conocimiento total?

 

   Hasta los psicólogos más escépticos o pragmáticos lo aceptan: que entre el cuerpo(s) y la mente hay un diálogo permanente. Cuando uno habla, el otro calla, pues así es como se muestran los traumas, bloqueos y enfermedades, en el testigo más evidente y externo, el cuerpo físico. Por eso nos es tan difícil llegar al Silencio, que es lo mismo que decir la salud plena, el pleno equilibrio entre cuerpo(s) y mente, el fluir con todo en equilibrio. Cuerpo(s), mente, espíritu, emociones, sentimientos, pensamientos… todos ellos, ¡y más!, conforman un todo al que podríamos llamar MENTE. Por tanto, la mente se concentra en lo individual y se expande en lo universal, y no está en un sitio solo, sino en todos por separado y a la vez, ejerciéndose en un juego oculto o críptico de simultaneidades.

 

     El cuerpo físico nos ha servido durante siglos de escudo de nuestros aprendizajes, emociones y conflictos (no superados), creándonos cientos de enfermedades: pero somos tan creativos que la mente nos está hablando de continuo a través del cuerpo. Por eso se dice mucho esa máxima de escucha a tu cuerpo, y se equivoca quien cree que la mente es solo aquello que piensa y razona intelectivamente. Es algo más amplio, ¡mucho más grande o poderoso! Y recuerda, si la mente calla, hablará todo el cuerpo…

 

     Inmensa y abierta como el universo es la Mente, por eso recuerdo aquí, para terminar, un tanka (antecesor del haikú) que escribiera Dôgen, allá del 1186, haciendo referencia al Zazen, el modelo budista que él mismo exportara a Japón. Son sólo cinco versos con la estructura métrica de 5, 7, 5, 7, 7 sílabas. Dice así:

 

En el agua del espíritu

sin mancha

se refleja la luna llena.

Incluso las olas que rompen

se transforman en luz.

 

 

 

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